Teoría Ómicron

Revista de ciencia ficción y fantasía

CRONISTAS ÓMICRON: Moscas y arañas

Publicamos el relato "Moscas y arañas" ded Alicia Santurde Gómez.

Alicia Santurde Gómez

Ven, esta noche
Ven, junto a mí
¿Cuántas cosas vas a rechazar?
Antes de reconocer la verdad
Moscas y arañas
Caíste en mi red

Moscas y Arañas – Canción de «Los negativos».

Desde que te conocí ya no tenía miedo a las arañas. Al principio, solo me quedaba observando tus visitas recurrentes a la fina telaraña que se asentaba sobre las hojas del árbol que veía desde mi habitación infantil, un collar de perlas con forma de espiral al rocío de la mañana. Después te marchabas y a los pocos días esa entregada esposa tuya eclosionaba en un montón de huevos que poblaban los espacios que antes eran de las gotas de agua de la mañana. La escuchaba gritar, cada vez que su cuerpo crujía y se partía, como si algo en esa reproducción sistemática no fuera de su agrado.

Qué cosas tienes, me decían. Las arañas no sufren.

Empezó a resultarme familiar tu presencia, grande y negra. Me confié, empezaba a sentirme cómoda. No sospechaba que tus intenciones eran otras y que solo te estabas tomando tu tiempo, respetando mis espacios, haciéndome las preguntas adecuadas para que me acercara. Curarme con cercanía y forzado afecto mi aracnofobia impulsiva.

No hacen nada, me decían. Déjalas vivir su vida.

Al final las niñas, hasta las más avispadas, en algún momento caen en las trampas.

Desde que te conocí ya no tenía miedo a las arañas, pero aún me repugnabais. No soportaba sentir clavarse suavemente tus patas largas y afiladas sobre mis muslos cuando ascendías por ellos. Ya no era libre. Sabía que no lo era. Que no podía hacer nada, que tenía que quedarme tranquila, tenderme en silencio y permitir que te agarraras con tus pedipalpos y me fecundaras, repetidas veces, como si necesitases asegurarte de que no fornicaba con otros machos de araña.

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Aquella casa de juegos donde íbamos a visitar a las arañas se volvió un hogar forzado. Ahora que no podía huir solo quería cuidar de mis crías, ofrecerles un futuro mejor fuera de esa casa abandonada, de esa cama a la que con redes y feromonas me tenías atada. Enseñarle al mundo de qué pueden ser capaces los verdaderos niños araña. Pero la naturaleza es sabia, y aunque mis huevos salían frescos y fecundos no eclosionaban, y morían, y yo lloraba. Bombones de crías malogradas. Asco y pena ante una maternidad no deseada. Lágrimas de pérdida y de repugnancia, pero querían que vivieran, mis bebes ¿porque no se quedaban conmigo? Solo quería dejar de sentirme sola y cuidar de mis arañas.

Crear algo en contra de tu voluntad y amarlo; con deseo y detestarlo. Parir, repugnar lo creado, llorar por las ausencias de la vida, por los caminos mal tomados. ¿Por qué no me matabas?, ¿Por qué me dejabas sufrir y no conquistar a lo que me habías obligado?

FOTO: Stelogic en Pixabay

Alicia Santurde Gómez

Santander, 1978. Estudió ciencias económicas y producción cinematográfica y audiovisual. Trabaja en el campo de la formación y de las redes sociales. Fundadora de Killedbytrend y co-directora del podcast El gesto más radical. Analista de cultura popular, bibliómana y melómana.

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