septiembre 18, 2021

Teoría Ómicron

Revista de ciencia ficción y fantasía

CRONISTAS ÓMICRON: Recorriendo Burbujas

Publicamos el relato «Recorriendo Burbujas» de Daniel Verón.

Por Daniel Verón

   En aquella galaxia la Flota dirigida por Zosier Surensis descubrió las cosas más diversas tomando contacto, en algunos casos, con algunas de las civilizaciones más desarrolladas de aquella Burbuja (Grupo de Super-cúmulos). Y no es que Surensis no tuviera suficiente experiencia cósmica. Recordemos que antes había acompañado al Supremo Norstad en infinidad de viajes también. Esto mismo le servía ahora para contemplar esas maravillas de otra manera.

   Por ejemplo, en cierto mundo de Escultor-37, varias de las criaturas que lo poblaban se comunicaban entre sí emitiendo ciertas melodías en lugar de la voz y, lo curioso es que este hecho se repetía en diversos seres de toda una Gran Región Cósmica que el almirante decidió llamar Melody.

   Fue aquí donde sus asesores científicos, liderados por Graiver Aquiler, le hicieron observar algo en el salón de mando de la nave.

   -Almirante, además hay otro hecho común en todos los seres de la zona Melody.

   -¿De qué se trata?

  – Observe la antigüedad de la zona, señor. Aquí todas las estrellas tienen unos 10.000 M.A. de antigüedad. Estas melodías que oímos son sus voces emitidas en distintas frecuencias y con un alcance mayor que nuestra voz.

   -¿Por lo tanto…? –murmuró Surensis como adivinando.

   -Ellos han desarrollado la voz de un modo tal que se necesitan millones de años de evolución. Ellos lo han logrado y, en cambio, nuestra voz debe parecerles solamente ruido.

   -¿Está seguro?

   -Sí, almirante. En realidad es como cuando 1 ser MH (Modelo Humano) escucha gritos o mugidos de animales.   

   -¡Vaya comparación¡ -exclamó Surensis. -O sea que les parecemos alguna clase de “bichos” que van de aquí para allá.

   -Sí señor –aseguró Graiver.

   Un poco sorprendido y, quizá molesto, Surensis se acomodó en su sillón y dijo irónicamente:

   -Bien, entonces los dejaremos tranquilos. Vamos a ver qué más hay por aquí.

   Para esto, la nave insignia debió salir de la zona Melody para dirigirse a otra zona más alejada de la Burbuja.

   Así se hizo. Fue una ocasión más en que el Cosmos Local se abrió ante ellos. Increíble fue encontrarse en el Super-cúmulo-12 con otra escena inesperada y casi opuesta. Así es. En aquella región del espacio llegaron a distinguir claramente cómo toda una gran zona espacial era el escenario de una gran guerra entre 2 razas principales.


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   El lugar abarcaba varios sistemas solares a los que habían llegado ambas razas. Aquiler sugirió llamarlos Alfas y Betas para diferenciarlos pero la realidad es que eran muy similares, como si una raza fuera un desprendimiento de la otra. Todos ellos eran del tipo SH (Semi-Humano) y con culturas más o menos importantes que abarcaban gran parte de la galaxia Hydra-69.

   Además, los sistemas solares eran más de 20 y el número de planetas alcanzados llegaban casi a un centenar. Y en ellos existían otras razas menores. 

   Surensis permaneció en un estado de observarlos durante varios días sin intervenir. Esto le permitió ver cómo enormes naves de los Alfas y Betas eran destruídas en medio del vacío.

   Ante las dudas, Aquiler le consultó:

   -¿Piensa intervenir, almirante? A cada momento vemos cómo mueren miles de esos seres. Según nuestro instrumental ya han sido destruidos varios de estos mundos.

   Luego de un suspiro, Surensis alegó:

  -¿Por qué hemos de intervenir? Para empezar, una decisión así sólo podría ser tomada por el Consejo de Pantocratores y sabemos que ellos generalmente optan por no hacerlo.

   -Pero es tan tremendo, señor… -murmuró la científica Leónida-. Ver morir así…

   -Sé que es algo que estremece –dijo el almirante- pero sabemos que en la historia cósmica las grandes razas no interfieren en las guerras de otros-. Y, en un tono didáctico, añadió: -Así con otros cuando hubo conflictos en la Tierra, o cuando los federales se encontraron con los apkon, ¿recuerdan?, ni cuando el Imperio Maristrónico de Andrómeda exterminó a otras razas.

  -Eso está claro, almirante –admitió Graiver.

  – Además –concluyó Surensis-, ésta es la vida que ellos han elegido, ¿entiende? Salir al espacio y explorar sistemas solares tiene sus riesgos. Si no lo viven ahora pues lo vivirán en otro momento seguramente. Dejémoslos en paz de nuestra parte.

   Luego de estas palabras, el almirante decidió cambiar el rumbo que estaban llevando.

   En esta ocasión, la Flota se dirigió a la galaxia Humus-19, en otra zona de aquel Super-cúmulo.

   Fue allí que tuvo lugar un hecho muy singular. Los federales se encontraron con una galaxia en donde predominaba la materia oscura y que, por lo tanto, tenía una escasa población de estrellas visibles. Surensis aprovechó la ocasión para recorrer largos tramos.

  De este modo fue que hallaron toda una variedad de materia que sólo era distinguible con rayos ultra-gamma. Es decir, lo que apenas podía ser palpable (porque no era visible) pasó entonces a ser visible para ellos.

   En la materia oscura de Humus-19 existían estructuras de diversos tamaños y formas, como si se tratara de sistemas solares absolutamente negros. Según lo definió Aquiler, era como entrar en una habitación sin luz, un cuarto en donde se entraba a tientas, simplemente “palpando” o “viendo” las cosas de otra manera.

   -Es un Orbe antiguo, almirante –resumió Aquiler-. Seguramente en el pasado formó parte de un sistema solar. Hoy en día, en cambio, son más bien restos de estrellas que han desaparecido hace millones de años.

   -Pero en otras galaxias también existe materia oscura. ¿Es esa la única explicación?

   -Yo diría que sí, señor. Hasta ahora nunca hemos visto que en el cosmos exista algo que luego desaparezca por completo. Usted lo sabe, en el Universo todo se transforma.

   -Entonces esa materia oscura ó, como usted dice, son restos fósiles del pasado –murmuró Surensis como si lo viera.

   -Aquí, en este lugar, no hay ninguna duda. Este orbe debe provenir de un Cosmos anterior al nuestro. La prueba está en que las estrellas del nuestro aún no han desaparecido, que envejecen pero aún están. Y, en todo caso, se transforma.

   Surensis observó largo rato las estructuras mientras caminaba por el salón.

   -¿Qué tan antiguo puede ser todo esto? ¿Tiene alguna idea, Aquiler? –preguntó.

  -Según nuestro instrumental, debe estar entre 20.000 y 25.000 M.A. de antigüedad. Si recordamos que nuestro cosmos data de hace 13.500 M.A., estamos hablando de una diferencia de unos 10.000 M.A. más como promedio.

      Ambos permanecieron en silencio por un buen rato hasta que, al fin, el almirante dijo:

   -¿Sabe? Hay algo que me conmueve: pensar que nuestro cosmos y nosotros mismos llegaremos un día a convertirnos en esto.

   -Sin embargo, tal vez no sea así, señor –dijo Aquiler.

   Surensis lo miró de frente y le interrogó:

   -¿A qué se refiere?

   -A que todo depende de nosotros, señor, de los hombres espaciales que presiden la Federación. Más allá de si esta materia es la regla o la excepción, nuestro destino no tiene por qué ser así necesariamente. La Federación ecuménica ha creado seres, mundos y hasta pequeños cosmos en los que poder sobrevivir.

   Surensis cambió su expresión y, con un gesto altivo, añadió:

   -Estoy de acuerdo con usted pero le diré algo más. Creo que aún falta algo, tal vez lo más maravilloso de todo.

   Aquiler lo miró con cierta sorpresa pero el almirante continuó:

   -Lo más maravilloso de todo es aquello que aún no hemos visto, amigos. Llámenlo un “principio”, un “efecto”, una “ley”, una “causa”, una “evolución”, como quieran, pero aún falta.

   Hubo una sonrisa general de aprobación y luego el almirante Surensis ocupó su sillón en el salón general. Con un gesto seguro y firme, señaló la inmensidad y dijo:

   -Prosigamos nuestra tarea. Vamos…por allí.

FOTO: Pixabay

Daniel Verón

 Argentino. Tengo 62 años, recibido en filosofía en la uba, soy profesor de teología, doy charlas sobre ciencia ficción y expongo mi libro que es una novela de casi 300 págs. de ciencia ficción. Lo expongo en ferias del libro por todo el país.