Teoría Ómicron

Revista de ciencia ficción y fantasía

CRONISTAS ÓMICRON: Aokigahara

Publicamos el relato Aokigahara de Gabriel Padilla.

Gabriel Padilla

La mirada del animal me provoca escalofríos, me siento incapaz de quitarle la vista, mientras mi cuerpo no deja de temblar de forma descontrolada y espasmódica, al mismo tiempo que vomito coágulos de sangre por la boca, ahogándome con lentitud. Él sigue atento a lo que me ocurre, inclinando ligeramente su cabeza a un costado con cierta curiosidad pero sin dejar de mostrar sus ojos azules; su inmaculado pelaje blanco es brillante, como un rayo de luna intenso a la mitad del claro, que contrasta con el suelo barroso que bebe mi sangre. Intento hablarle, más no entiendo qué quiere salir de mi boca, solo muevo mis labios dejando escapar un par de lágrimas antes de que todo se vuelva oscuro.

El ruido de la alarma me despierta de golpe, respirando sobresaltado e invadido de sudor, una mancha amarillenta se dibuja en las sábanas blancas de la habitación; mi pulso sigue alto, recordando imágenes desordenadas de la espantosa pesadilla que acabo de tener. Con desgano me levanto, caminando perezosamente a la ducha, para intentar lavarme esta inquietud que sigue impregnada en mi piel. Bastaron unos minutos para que pudiera recuperarme de la extraña sensación que me dejó ese maldito sueño, terminando mi ducha, para vestirme con prisas y salir corriendo rumbo al trabajo.

A pesar de tener ya más de doce semanas viviendo aquí, no he podido acostumbrarme a los horarios de la empresa que me contrató, quizá sea por las noches de insomnio que siguen apareciendo mientras mi sueño se sincroniza con el abrupto cambio de vida. No extraño las sucias calles de Los Ángeles, llenas de vagabundos y adictos que esperan conseguir dinero a la mala para seguir hundidos en su miseria; tampoco a mi familia, que gastaron sus ahorros para conseguir el boleto del vuelo a Tokio; lo que si llego a extrañar es la comida, algunos amigos de mi época en el colegio, en especial a Lupe, que ya había aceptado compartir conmigo una noche a cambio de modificar los últimos resultados de la escuela. Ha sido difícil adaptarme a mis compañeros, la mayoría nacieron aquí en Japón, solo William y yo somos extranjeros en el grupo, pero él es más sociable que yo, siendo aceptado rápidamente por el resto, en cambio yo apenas y he comenzado a hablar con Yako, la más joven de todos.

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Yako es rara, aun para el resto de la empresa: Pequeña y distraída, es reservada con la mayoría, que prefieren mantenerse distanciados de ella, pero conmigo, es risueña y bromista, incluso coqueta en ocasiones, pero prefiere que los demás no lo sepan porque podría meterse en problemas. Siempre se viste de tonalidades rojas y grises, con algunos Kanjis bordados en los hombros de sus chaquetas que aún no alcanzo a traducir. Desde hace poco más de siete días, hemos salido a cenar juntos, conociendo varios lugares menos turísticos de Fujiyoshida, donde somos bien recibidos por los ancianos de esos barrios, aunque he de admitir que ellos también se muestran esquivos e incluso temerosos a Yako. En un par de ocasiones me he descubierto perdido en sus ojos, en esa tonalidad aguamarina que me atrae y me hace seguirla sin preguntas, a veces bromeo sobre esto con ella, pero solo me sonríe, dejando ver ese par de incisivos ligeramente más grandes que le dan un encanto especial. Su mirada es atrayente, me atrevería a decir que me embruja para hacer lo que le plazca; hay momentos en que sus ojos se tornan rojos, según ella por los lentes de contacto que trae puestos todo el día.

La pesadilla ha seguido apareciendo todas las noches, dejándome intranquilo y angustiado el resto del día, incluso ha provocado que en ocasiones, mientras trabajo, vea los rostros de mis compañeros borrosos y desfigurados de formas indescriptibles, provocando que crezca un miedo irracional en mi interior; a la única que no he visto así es a Yako, estando con ella ese terror desaparece, animándome a ignorar las visiones que me atormentan. En sus brazos me siento seguro y me ha prometido que si consigo dormir un poco más, me invitará a un lugar especial, donde podríamos tener nuestra primera noche juntos.

Hoy por la mañana, Yako llegó a mi departamento vestida de forma deportiva, invitándome a visitar un parque nacional cercano al monte Fuji; el viaje no fue tan largo como esperaba, llegando al área de visita del parque, donde un grupo de personas comentan animadas sobre las leyendas que rodean el bosque. Interesado, le pregunto a Yako sobre esas leyendas, observando que ella se incomoda con mi petición, contándome en cambio sobre algunas historias de la época del Edo, cuando los shogunatos se enfrentaban entre si por la posesión de las tierras que rodean al bosque. Mientras sigue su narración sobre un joven heredero de la región, perseguido por sus enemigos, vamos entrando por los senderos del lugar, imaginándome a varios grupos de arqueros y samuráis cabalgando por aquellos riscos, junto a las orillas de los arroyos, con el volcán haciendo erupción y provocando el terror en los caballos de aquellos ejércitos; es entonces que me doy cuenta que delante de nosotros, va un pequeño vestido con uniforme escolar, caminando sin rumbo, como si estuviera perdido y saliendo del sendero hacia una zona llena de piedras y musgo; preocupado, comienzo a gritarle con mi japones más burdo, señalándole a Yako el camino que siguió el niño y pidiéndole que llame a los guardabosques.

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Corro con dificultad por entre los árboles del denso bosque, pudiendo apenas ver por dónde avanza aquel pequeño que cruza el lugar con ligereza, sorprendiéndome, al mismo tiempo que resbalo cada cinco pasos, tratando de no caerme en algún barranco. Yako ha quedado atrás, apenas y escucho su voz que pareciera más el susurro de algún pájaro. El niño se detiene en la orilla de un risco, volteando hacia mí y sonriéndome con alegría; su mirada tranquila me confunde, pero sigo avanzando hacia él, esperando evitar que se lance por el barranco; él no se mueve, solo se limita a mirarme, inclinando su cabeza y mostrando unos colmillos similares a los de Yako.  Lentamente avanzo, deteniéndome a pocos pasos del pequeño, sin dejar de ver esos profundos ojos azules que me hacen recordar mis últimas noches de pesadilla, de pronto, el niño señala en silencio hacia mis espaldas, erizándose los bellos de mi nuca y comenzando a acelerarse mi pulso. Al girar mi cabeza, me encuentro con Yako, sus ojos encendidos se clavan en mi pecho, formándose una mueca en su rostro, permitiendo que vea sus colmillos cada vez más prolongados; en los dedos de sus manos se forman varias garras alargadas, creciéndole en la piel una fina vellosidad gris que va recubriéndole el cuerpo entero; yo intento hablarle, retrocediendo hacia donde está el niño en un intento inútil de protegerlo, hasta que un error me hace caer por el risco, golpeándome en varias ocasiones; termino en las orillas fangosas del arroyo, escuchando cómo se han quebrado mis piernas en varias partes, al mismo tiempo que Yako, convertida ya en una especie de zorro gigante, salta hacia mí, arrancándome a mordiscos mis intestinos frente a la mirada tranquila del niño; el ruido de las mandíbulas masticando mis carnes me provoca escalofríos, mientras mi vista ya borrosa se clava en el pequeño, que sigue atento lo que me ocurre, inclinando su cabeza con curiosidad,  convirtiéndose poco a poco en un zorro con inmaculado pelaje blanco, tan brillante como el rayo de la luna a mitad de la noche. El suelo barroso bebe mi sangre, que se derrama del hocico sangrante de aquel demonio con forma de animal; los coágulos sanguinolentos comienzan a ahogarme, entendiendo que me queda poco tiempo de vida. Intento hablarle al pequeño Zenko (Recuerdo el nombre del heredero que fue perseguido en aquel mar de árboles siglos atrás y comprendo que es él), sin que sonido alguno salga de mis labios. Él se limita a mirarme curioso, dejando escapar un par de lágrimas de sus ojos celestes antes de que todo mi mundo se vuelva oscuro.

IMAGEN DE LA PORTADA: AI wordpress

Gabriel Padilla

Guadalajara, México, 1979. Lic. En educación primaria de la B y CENJ; Lic. En ed. Especial de la escuela normal superior de especialidades de Jalisco. Maestro de nivel primaria y locutor del programa de radio en línea “Bajo la mira: Arte, cultura y educación a tu alcance.” En www.radiomorir.com

 Publicaciones principales:

  • Novela negra “Detrás de las sombras (Espejos distorsionados)”, editorial Proyección Literaria. Noviembre de 2019 Guadalajara, México.
  • Antología de cuentos de terror “Historias detrás de las sombras” (spin off de la novela negra “Detrás de las sombras”) Editorial Proyección Literaria. Octubre 2020. Guadalajara, México.
  • Colección de plaquettes “Perlas de Horror”, Editorial Proyección Literaria. Octubre 2021. Guadalajara, México.
  • Antología de relatos de Horror cósmico “En las Puertas de N’Ajjer”, Editorial Edhalca. Junio 2022. Guadalajara México.
  • Antología de relatos “Relatos que cruzan el mar” Volumen 3, Editorial Señor Valdez. Agosto 2022. Guadalajara México.
  • Antología de poesía erótica “El encanto de lo prohibido”. Mandrágora ediciones. Septiembre 2023. Guadalajara México.
  • Novela de Ciencia Ficción “Sombras y cráneos. Lazos de sangre”. Editorial Edhalca, Octubre 2023. Guadalajara Jalisco.
  • Antología de cuentos de terror y fantasía “Enigma y travesía”. Editorial Cositos cartoneiros. Octubre 2023. Guadalajara México.

 

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