.
Victor H. Orduña “Shamir”.
Eres
lo que,
al no-ser;
eres:
Trasparente sustancia de figuras inasibles,
explosión multimétrica de espacios infinitos,
oscuridad cegadora que anulas el vibrar de la materia,
luminosa negritud,
intersección apócrifa,
saturado vacío.
Meteorito en décimas boreales,
la nébula que todo lo contiene.
En tu estómago —ballena troglodita—,
duerme la gran Andrómeda
y
las manos sacras de la Vía Láctea,
el abismo inusual de las voyagers
y
el nihilismo sutil de 500 megaparsecs.
Mutas, transmutas;
nube antitética.
Descomunal maquinaria fenoménica
de la contra[existencia]
de la anti[existencia]
de la no[existencia]
de la in[existencia]
de la infra[existencia]
de la hipo[existencia]
de la des[existencia]
(!)
Ni siquiera he aprendido a pronunciarte.
Porque,
solo de imaginarte,
me horrorizas atómicamente
con ese rítmico pulsar
de tu invisible materialidad.
Hipérbole astral,
instinto selenita,
vibración oriónica,
magia sidérea.
Eres
lo que,
al ser;
no-eres:
Perífrasis engendradora.
Agujero negro en el que implotamos sin distinción alguna.
(No sé si lo he escrito
o es un bit reprogramado).
Partícula destructora/constructora
encapsulada en continuos Big bangs.
(Tampoco sé si esto lo he escrito
o también es un algoritmo atemporal).
En ti,
se disuelven todos los misterios
y
se anulan todas las preguntas.
Juegas a los koans y las paradojas,
juegas con tus multiversos
de carbono y de nitrógeno,
de oxígeno y de helio,
de sulfato y de bromo
hasta sacarnos las estrellas por la nuca.
Si la cuántica te provoca,
desdoblas tus lenguas de lumbre;
si la relatividad te acaricia, traicionas su espalda;
si el silencio te ignora, lo destrozas;
si el vacío te burla, lo alcanzas.
Quisiéramos ser un Lázaro interestelar y desafiarte,
eternos caínes errantes.
Sin embargo,
aquí nos tienes,
suspendidos entre nuestros propios extremos,
como cósmica dialéctica titilante.
Mas ahora vamos a pronunciar tu nombre de trece mil eones
en este
monólogo de la contra-existencia:
…–_-_-.._._._._- – -.
Después,
acabar con las neutrinas mitologías,
¡Positrón encantado!
Porque un rayo
nos dicta con su forma de gusano que:
“Antes de ti
ya fuimos
y que,
antes de nosotros
también…
Te
hemos
soñado.
Eres
lo que,
al no-ser;
eres:
Trasparente sustancia de figuras inasibles,
explosión multimérica de espacios infinitos,
oscuridad cegadora que anulas el vibrar de la materia,
luminosa negritud,
intersección apócrifa,
saturado vacío.
Meteorito en décimas boreales,
la nébula que todo lo contiene.
En tu estómago —ballena troglodita—,
duerme la gran Andrómeda
y
las manos sacras de la Vía Láctea,
el abismo inusual de las voyagers
y
el nihilismo sutil de 500 megaparsecs.
Mutas, transmutas;
nube antitética.
Descomunal maquinaria fenoménica
de la contra[existencia]
de la anti[existencia]
de la no[existencia]
de la in[existencia]
de la infra[existencia]
de la hipo[existencia]
de la des[existencia]
(!)
Ni siquiera he aprendido a pronunciarte.
Porque,
solo de imaginarte,
me horrorizas atómicamente
con ese rítmico pulsar
de tu invisible materialidad.
Hipérbole astral,
instinto selenita,
vibración oriónica,
magia sidérea.
Eres
lo que,
al ser;
no-eres:
Perífrasis engendradora.
Agujero negro en el que implotamos sin distinción alguna.
(No sé si lo he escrito
o es un bit reprogramado).
Partícula destructora/constructora
encapsulada en continuos Big bangs.
(Tampoco sé si esto lo he escrito
o también es un algoritmo atemporal).
En ti,
se disuelven todos los misterios
y
se anulan todas las preguntas.
Juegas a los koans y las paradojas,
juegas con tus multiversos
de carbono y de nitrógeno,
de oxígeno y de helio,
de sulfato y de bromo
hasta sacarnos las estrellas por la nuca.
Si la cuántica te provoca,
desdoblas tus lenguas de lumbre;
si la relatividad te acaricia, traicionas su espalda;
si el silencio te ignora, lo destrozas;
si el vacío te burla, lo alcanzas.
Quisiéramos ser un Lázaro interestelar y desafiarte,
eternos caínes errantes.
Sin embargo,
aquí nos tienes,
suspendidos entre nuestros propios extremos,
como cósmica dialéctica titilante.
Mas ahora vamos a pronunciar tu nombre de trece mil eones
en este
monólogo de la contra-existencia:
…–_-_-.._._._._- – -.
Después,
acabar con las neutrinas mitologías,
¡Positrón encantado!
Porque un rayo
nos dicta con su forma de gusano que:
“Antes de ti
ya fuimos
y que,
antes de nosotros
también…
Te
hemos
soñado.
IMAGEN DE LA PORTADA: DALL-E
Victor H. Orduña “Shamir”

Víctor H. Orduña “Shamir” (Tamaulipas, México), 1983. Licenciado en Ciencias de la Comunicación con Maestría en Metodología de la Enseñanza; cantautor, fotógrafo, artista visual, poeta, catedrático universitario y servidor público. Autor de los libros: Levitaciones “Cuentos muy breves para despertar”, “Murmuraciones Ingénitas” y “Fuego sideral”. Ha participado en diversas antologías y revistas literarias, tanto digitales como impresas. Primer Lugar Estatal del Poetry Slam 2019 en la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil de Tamaulipas.







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