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CRONISTAS ÓMICRON: Gorgona vs. Basilisco

zeus statue in bernini s fountain of the four rivers in rome italy

Photo by Aleksandra Żmuda on Pexels.com

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Juan Mujica Tedin

Tres minotauros le salen al encuentro, pero él, confiado en su “facultad”, se da el lujo de esperarlos hasta que estén muy cerca. Una vez que están muy próximos, los mira muy detenidamente, y como era de esperarse uno a uno van cayendo, precipitándose a tierra. Este misterioso personaje es el ‘Basilisco’, quien tiene el poder de asesinar a sus enemigos solamente con la mirada. De otro lado, no muy lejos de allí, un ejército de centauros se prepara para enfrentar a su enemiga, la ‘Gorgona’. Ya están todos listos, pero ella los espera, tranquila y hasta riéndose y burlándose de ellos. Una vez que los tiene cerca, abre bien los ojos y uno a uno van convirtiéndose en piedra. Aquellas dos criaturas fabulosas habían sido condenadas por Zeus, a vivir en el laberinto de Creta. Un lugar donde nadie ha podido escapar. Incluso en sus pasajes se observa cadáveres de otros, que también fueron desterrados, pero que jamás encontraron la salida. Cada quién está en su rincón del célebre laberinto, el mismo en que el rey Midas encerró a Dédalo y a su hijo Ícaro. Dicho lugar mil veces visitado y mil veces maldecido, tenía la fama de no poder escapar de sus pasajes.

            -¡Oh, Zeus! ¡Cuándo me liberarás de este laberinto, que por más que busco y busco, no encuentro la salida! -expresó el Basilisco, muy preocupado y cansado de buscar.

            Sin embargo, el dios del Olimpo no le respondió.

            -¡Señor, rey de los truenos! ¿Hasta cuándo tendré que esperar hasta que me liberes de este maldito laberinto? -profirió la Gorgona, mientras sus cabellos en forma de serpiente se mueven independientes de sus pensamientos.

            Pero Zeus, no le respondió.

            Pasaron los días, y ambos continuaban “peinando” los infinitos pasajes de aquella “ratonera”. Y mientras iban caminando, Basilisco observa en las alturas un caballo blanco alado, muy parecido al célebre Pegaso, y por su color él lo considera como el presagio de buena fortuna. No obstante, Gorgona también ve cruzar los cielos a un caballo alado, pero negro. Aquella visión la preocupa, e incluso cree que es una señal de peligro. Cada cual ahora está con su mente inundada con la reciente idea que les depara el destino.

            -¡Oh, señor! ¿Hasta cuándo estaré en este laberinto? -pronunció Basilisco, una vez más.

            Pero Zeus, otra vez no le contestó.

            -¡Señor, rey del Olimpo! ¿Hasta cuándo podré salir de este castigo? -expresó la Gorgona.

Pero Zeus, tampoco le respondió.

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            Y este último, como queriendo divertirse “instala” lo que llamaríamos un “salón de espejos”. Aquello les parecía muy raro y pintoresco. Y cada cual, al verse, se quedaban muy extrañados, de cómo sus cuerpos se veían muy diferentes a lo que era su realidad. Y como si fuera poco, les envió a Cancerbero y Quimera. Por tanto, luego de mucho apreciar “cuánto había cambiado su cuerpo”. Entraron en escena los dos monstruos. Primero Cancerbero atacó a Basilisco, pero este último, aunque un tanto mareado, utilizó su facultad y el perro guardián del infierno murió en el acto. Por su parte, la Quimera le dio el encuentro a la Gorgona, desafiando a esta última. Y hasta burlándose de su apariencia, con todas aquellas víboras que se movían en su cabeza de manera independiente. No obstante, la también llamada Medusa, se encargó de borrarle la sonrisa a aquel monstruo híbrido, y una vez que la tuvo cerca, la miró detenidamente y la Quimera quedó literalmente petrificada. Y como todo tiene su final, llegó el momento en que ambas criaturas se dieron el encuentro, precisamente en aquel salón de los espejos. Por lo cual, la visibilidad era más dificultosa. Ya estaban como a diez metros de distancia, y saboreaban que pronto acabarían con su enemigo. Se fueron aproximando, pero de soslayo seguían mirando cómo cambiaban sus cuerpos en aquellos reflejos. Ya estaban a cinco metros, y aunque inconscientemente sabían cuál sería el final. Definitivamente ninguno de los dos daría el brazo a torcer. Lucharían hasta el final. Fue así, que estando a dos metros de distancia. Ocurrió lo inevitable. Gorgona murió en el acto, y Basilisco quedó convertido en piedra. Esto lo vio Zeus, y no solo se carcajeó, sino que aplaudió por el gran espectáculo que habían sido para todos los dioses del Olimpo. Pasaron los años y los siglos, y este lugar se volvió un sitio turístico, donde muchos “guías homéricos”, les contaban mil historias, cada una diferente sobre la supuesta pelea entre la Gorgona y Basilisco.

            -… y como les seguía diciendo amigos, estas dos criaturas tenían una gran amistad, aunque todavía no se tiene precisa la forma de su muerte, y además… -decía y contaba aquel guía turístico.

Sin embargo, esto lo oyó Zeus, y le pareció irrespetuoso. Por lo cual usó su poder. Y mientras dicho guía contaba sofismas sobre la Gorgona, como si fuera castigo divino, se fue convirtiendo en piedra. La gente, al ver esto se espantó mucho. Salieron corriendo, y se hicieron presentes tres guardias para supuestamente poner orden, pero los turistas ya se habían ido. Por tanto, como era de esperarse, vieron al guía convertido en piedra. Y uno de los guardias, que le tenía odio a aquel hombre, primero se esbozó en su rostro una sonrisa, como una mezcla de burla y venganza. Y mientras los otros dos guardias apreciaban a aquel guía petrificado, se les ocurrió tocarlo, y también quedaron convertidos en piedra. Por lo cual, Zeus, al haberse desahogado de la risa, retrocedió el tiempo y volvió a la vida a la Gorgona y a Basilisco. Ambos perdidos una vez más, en el mítico y maldito laberinto de la isla de Creta, donde nadie pudo ni podrá escapar, ni el mismísimo fantasma de Dédalo, el genio de todos los tiempos.

IMAGEN DE LA PORTADA: Pexels

Juan Mujica Tedin

Perú, 1976. Estudió Periodismo en la Universidad Jaime Bausate y Meza. Encontró su pasión por las letras a los 19 años, escribiendo crónicas satíricas y poemas. Dirige su blog-revista cultural y de creación literaria ‘Zien mil mitos’. Ha publicado los siguientes libros: ‘Paranoia Verde’ (poemario, 2002), ‘El oráculo de Xarcax’ (novela 2006; 2014), ‘Tintero Irreverente’ (cuentos, 2008; 2017), ‘Fictocronías’ (cuentos, 2010), ‘Alucinógeno’ (cuentos, 2012), ‘Criptonírico’ (cuentos, 2016), ‘El fantabuloso Letronia’ (novela digital, 2017) y ‘El Superman peruano’ (cuentos, 2018). Su cuento ‘Un Año Nuevo en el manicomio’ (2019), fue seleccionado dentro del libro ‘Emoción y Técnicas para crear cuentos’, dirigido por el escritor y profesor Cronwell Jara.

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