septiembre 22, 2021

Teoría Ómicron

Revista de ciencia ficción y fantasía

CRONISTAS ÓMICRON: El hijo del viento: Anemoi.

En Cronistas ómicron, Elena Guzmán nos comparte su relato “El hijo del viento: Anemoi”.

Elena Guzmán Ramón

Estoy molesto, me hierve la sangre, veo su torpeza al querer atrapar al viento, el aire y hasta la brisa y desviar huracanes, (ya lo habrían hecho sin importar dañar a otros seres). Vientos fuertes y abundante lluvia con gran intensidad, muchas veces envío para que sus casas y edificios que llenan su ego, es la causalidad de ello y tal cual se desvanezca, ¡que saben ellos de suavidad y ternura, de brisa que acaricia, no me sorprende que se encuentren tan ocupados con sus obras egocentristas, que ni siquiera contemplan la creación perfecta: La tierra.

Anemoi el hijo del viento, cuyo hogar se encuentra en las nubes con pensamientos ágiles y circundantes, a su vez en espiral, su energía libera y proyecta como dueño del viento, integra en su mansión con ventanales y portones abiertos, guía hacia caminos trinos que generan una suave música ambiental. empedrados y árboles que a los lados se unen formando un gran túnel sombreado y árboles floreciendo. Enormes jardines con flores, rosas, gardenias, buganvilias y con un lago rodeado de cascadas que dejan sentir una suave brisa y una paz inmensa provocada por el verdor que todo lo rodea.

Mas a pesar de su bello hogar, que no disfruta, debido a tanta amargura a causa del actuar de los humanos, deja caer tremendos vientos y lluvia, con su enorme boca y abriendo aún más sus grandes ojos, sopla con gran fuerza sobre la tierra.

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Así, guiados por una cuerda que varios hombres sostenían (luchaban contra la fuerte corriente de agua) para permitir el paso de mujeres y niños con su ropa mojada, caminando en el lodo los guían a un lugar más seguro, porque  su comunidad estaba inundada-La escuela primaria, que convertida en refugio de cientos de personas, habilitada por protección civil para ayudar a los damnificados que lo habían perdido todo, enseres, camas ropa y comida. Para apoyar en la cocina comunitaria, se hallaban señoras haciendo grandes cazuelas de arroz y guisos, apoyados por el ejército con su plan DNIII. En el estacionamiento de un centro comercial cercano se abastecían de garrafones de agua. Los niños al igual que sus padres, hacían largas filas para recoger comida y despensas.

Helos aquí: veré nuevamente que hacen.

Anemoi observa precisamente, este grupo de humanos que en una calle se encuentran haciendo fila, fijando su mirada en dos pequeños que juegan a lado de sus padres, brincan y se corretean, felices gritando que sopita caliente comerán. Uno de ellos, le decía al otro niño, a mi hermanita le llevaré para que coma y a mi primo y a mi abuelita también, que están en el albergue.

Anemoi abre un portal llamado agujero negro, justo en el momento que los niños brincaban, de la faz de la tierra desaparecieron, llevosles a su casa, ni idea siquiera donde sus pies tocaron nuevamente el suelo, donde se encontraban, sólo escuchaban muy a lo lejos los gritos de sus madres desesperadas.

Su energía libera Anemoi nuevamente sin importarle el dolor, sonando en vibratos proyecta ahora a hacer el bien y sólo el bien, a pesar de tanto daño, tanto mal de un ser humano a otros seres vivos, a quienes dañan, laceran a seres indefensos. Como dueño del viento, sanaré los espíritus de estos seres, inocentes aún, los encerraré para que no se contagien de la maldad, y ya grandes los enviaré nuevamente a la tierra con sus madres, más al ver tal desolación en rostros maternos, se arrepintió y a los niños devolvió con soplido suave en sus mentes colocó la esperanza de un mundo mejor.

El amor y el perdón llegarán a sus vidas.

¡¡¡Yo me quedo con esto¡¡¡

FOTO: Imagen de FreePhotos en Pixabay 

Elena Guzmán Ramón

Elena Guzmán Ramón, es Doctora en Ciencias en Ecología y Desarrollo sustentable por el Colegio de la Frontera Sur ex_becaria de CONACYT, Maestría en ciencias en planificación de empresas y Desarrollo regional por el IT de Mérida, especialidad Administración Pública por la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco y licenciatura en Ingeniería Industrial en Producción por el Tecnológico de Veracruz. Profesora investigadora Jubilada del Instituto Tecnológico de Villahermosa desde 1984-2014. Actualmente escribe cuento, poesía y novela. Escribe desde los 13 años. Ha Participado en círculos de lectura, en talleres literarios.