septiembre 16, 2021

Teoría Ómicron

Revista de ciencia ficción y fantasía

Publicamos el relato EMPs

Eduardo Honey Escandón

Ray desecha su inútil sensor primario. Arranca la caja con la circuitería y la arroja, sin mucho éxito, hacia donde están los mekatrónicos del gobierno. La granada EMP, la dichosa arma de impulso electromagnético, afectó de forma diversa a sus compañeros que forman el frente. Sin embargo, el que la arrojó fue un idiota ya que también inmovilizó las tres primeras filas de mekas policiacos de asalto. Agita la cabeza para despejarse del destello generado en su visor VR externo. Preocupado ante la posible afectación de su ojo biocyber lanza una rutina de revisión. Espera que el pesado y grueso casco blindado que le dieron los ingenieros de la rebelión haya sido protección suficiente contra el impulso electromagnético.

Nota que su Número 1 y dos novatos se han montado en el meka más cercano e intentan abrirlo. Confiando en su suerte, Ray interrumpe el diagnóstico en su ojo, se quita el casco y escanea la avenida ante él. Se sorprende al notar que fueron más de siete filas las afectadas. No fue una granada sino algo mucho más poderoso. Es claro indicativo de que la Centralidad está perdiendo la paciencia o ven cerca la derrota. Más desde que la IA mandataria fue acallada gracias a los compañeros biohacktivistas.

Número 1 logró abrir el meka así que Ray enfoca su ojo a la figura en su interior. ¡Es Michel! Fue capturado la semana pasada cuando tuvieron que ceder el centro comercial a siete calles de la Plaza Central. Se pone de nuevo el casco y con gestos indica a los novatos lo saquen para llevarlo a resguardo. Número 1 hurga dentro del meka mientras diversos camaradas buscan más secuestrados en los otros mekas. 

A regañadientes Ray avanza hacia los inútiles gigantes de metal y polímeros. Lo escolta su brigada así como voluntarios de las otras brigadas. Es el único veedor que queda en esta calle y todos saben lo importante que es cuidar de él. Escucha un clamor a su espalda y voltea. Llegan refuerzos desde la Plaza Central para apoyar en el rescate de los secuestrados usados como carne de cañón. Ray cae en cuenta de la situación y corre hacia Número 1 quien sigue hurgando en el meka abierto.

—¡Es una trampa! ¡Cuidado que es una trampa! —le grita una y otra vez. Su escolta no entiende qué pasa. Llega con Número 1, la toma del brazo y la jala para salir del área de peligro. Ella resiste mientras termina de zafar una caja en el panel de control. Los demás líderes, al escuchar a Ray, instruyen a sus grupos para retroceder. Merlaine y su brigada han logrado detener a los que llegaban de la base y, con dificultad, los hace retroceder a menor velocidad que con la que arribaron.

QUIZÁS TE INTERESE

No bien llegan a la calle transversal cuando decenas de drones salen del humo que satura la tercera parte superior de la cúpula sobre la ciudad y se lanzan sobre ellos. Honderos y arqueros ubicados en los pisos altos de los edificios a los lados de la avenida lanzan sus proyectiles pero sólo derriban a algunos. El zumbido, amenazador, va en picada hacia Ray y otros que huyen. Número 1 se detiene de súbito y se arrodilla para dejar la caja en el suelo. Ray detiene su carrera y retrocede a donde está su camarada. Ella, sin dudar, presiona el botón encima de la caja. 

No hay estallido alguno. Ni un destello. Es el asunto con las granadas y cañones de pulsos electromagnéticos. Sin embargo, todo circuito y conexión no blindada en un radio aún por determinar se quema al momento. Los drones se precipitan cual maquinaria muerta. Ray, a través de los gruesos cristales de su casco blindado, enfoca su mirada lo más lejos que le permite el humo y el caos. Los mekas y demás maquinaria está paralizadas: hay un caos absoluto los grupos policiacos y militares. Voltea y dirige su mirada a la Plaza Central a diez cuadras de distancia. El impacto es similar pero mucho menor ya que los compañeros no usan dispositivos electrónicos en la mayoría de sus acciones. Prefieren madera, plástico y neumáticos para las barreras, se comunican a gritos y la resistencia se arma sólo con piedras, flechas, hondas y estrategia de movimiento contínuo.

Entonces escucha un estruendo y gritos que vienen de los honderos y arqueros apostados en los pisos superiores. Señalan cuatro o cinco helípteros que caen de la nube de humo junto con enormes trozos de la cúpula. Los restos se precipitan detrás del frente de las fuerzas gubernamentales. Tres impactan contra varios edificios rompiendo los cristales e iniciando incendios. Los demás chocan con los vehículos y personal.

—¿Qué fue eso? —pregunta Ray a su Número 1.

—Los biohackers lograron entrar a la red de coordinación de los mekas. Nomás necesitaban esta caja para que todas sus EMPs estallaran o se dispararan en simultáneo.

Ray se quita el casco y escanea la calle como los alrededores. Prácticamente no hay circuito, red, dispositivo, meka o electrónico que se haya salvado. El humo sale por el agujero de la cúpula y poco a poco despeja el ambiente. Es extraño pero los únicos sonidos son de los compañeros agrupados en la retaguardia. Se aproximan para ver qué pasó. Será necesario rescatar a los que están prisioneros en los mekas y comprender el grado del daño. Sin embargo, Ray presiente que la Centralidad logre recuperarse tras quedar frita toda la circuitería de la ciudad. En el arte de la guerra un arma siempre tiene dos filos.

No se contiene, levanta su puño derecho y grita “¡Victoria!” una y otra vez. Número 1 lo sigue y luego la escolta como las demás brigadas. Poco después la ciudad es una voz.

FOTO : Imagen de S. Hermann & F. Richter en Pixabay

Eduardo Honey Escandón

(México, 1969). Ingeniero en sistemas. Participante desde los 90s en talleres literarios tanto en México como Venezuela bajo la guía de diversos escritores. Publica constantemente en plaquettes, revistas físicas como virtuales e internet. Primer lugar concursos de cuentos de Teresa Magazine como Nyctelios 6ª. ed. Mención de honor del jurado en el Concurso Internacional de Poesía 2020 de Casa del Faro, Quequén. Finalista en el XVIII Certamen Internacional de Microcuento Fantástico de miNatura. Ha sido incluido en diversas antologías como CyberTerror 002 (SpeedWagon), Y se hizo el caos: antología del cuento hispanoamericano sobre mundos distópicos (Editorial Machente), Antología de Viajes en el Tiempo (El Gato Descalzo), Antología de Cuentos de Terror (Plétora Editorial) entre otras. Coordina talleres de introducción a la escritura para la Tertulia de Ciencia Ficción de la Ciudad de México. Pertenece a la generación 2020-2021 de Soconusco Emergente. Prepara su primera novela.

Publicidad