Francisco Araya Pizarro
Las calles de Santiago de Chile durante el frío invierno estaban sumidas en la penumbra. La lluvia constante añadía un aire sombrío a la ciudad, mientras el Agente ¾ de la Inteligencia Europea, avanzaba sigilosamente entre las sombras. El agente secreto había recibido informes de que un grupo criminal llamado “La Hidra de Nueve Cabezas”, se llamaba así debido a que sus cabezas dirigentes, eran nueve personas provenientes de diversas organizaciones terroristas de peso. Estaban planeando un ataque con armas de destrucción masiva en el corazón de la ciudad. Su misión: descubrir y desmantelar los planes de la Hidra antes de que pudieran llevarlos a cabo. Mientras el Agente ¾ investigaba, un destello de movimiento en lo alto de un edificio captó su atención. Al principio, pensó que era una mera ilusión causada por la lluvia, pero luego una figura ágil y vestida para parecer una sombra viva aterrizó elegantemente frente a él. ¾ apuntó su arma de servicio, lista para cualquier eventualidad.
“Tranquilo, amigo. Solo soy una sombra”, dijo la figura, levantando las manos en señal de paz. Aunque el agente estaba acostumbrado por su tarea a ser suspicaz, aun un argumento tan amistoso no lo convencía de dejar de estar alerta. Aunque esta vez se arriesgó, el espía bajó lentamente su arma, evaluando a este inesperado personaje. “Johann Danzel, Agente ¾. ¿Qué hace usted aquí, en la capital del país más frío de América Latina?”
“A lo igual que tú, me interesa La Hidra de Nueve cabezas”: respondió la enigmática sombra gesticulando gracia con su cuerpo: “He estado siguiendo pistas que me llevaron hasta aquí. Parece que estamos tras los mismos sujetos.”
La desconfianza inicial pronto se disipó mientras Danzel y la enigmática sombra entendieron que estaban en el mismo bando y tras los mismos sujetos, y que sería torpe desconfiar uno del otro, así que intercambiaron información. Descubrieron que la Hidra de nueve cabezas planeaba un ataque sincronizado en varios puntos estratégicos de la ciudad de Santiago.
En la base secreta de la Inteligencia Europea, el señor N observaba la situación en el país sudamericano con creciente preocupación. Conocía la magnitud de la amenaza de la Hidra de Nueve Cabezas y sabía que se necesitaba una respuesta inmediata y contundente. El señor N contactó a Danzel a través de un comunicador con señal encriptada.
“Danzel, habla N. Hemos estado monitoreando la situación.”
Danzel, acostumbrado a solucionar solo, sin mucha ayuda, estaba receloso de la intervención de su jefe, pero oportunamente revela información acerca de su nuevo aliado que lo libera de más preocupaciones: “Tu nuevo aliado es un agente encubierto de la CIA Norteamericana”.
“Los norteamericanos están preocupados también por el asunto, debido a que la amenaza a Santiago de Chile, solo sería el primer paso en una escalada global. Así que conviene cooperar con tu nuevo socio “, respondió el Señor N con firmeza. Danzel comprendió la gravedad de la situación y aceptó las órdenes. La colaboración con la sombra. Añadía una nueva dimensión a su misión.
Con el Señor N proporcionando apoyo táctico desde la base de operaciones, Danzel y la Misteriosa Sombra se embarcaron en el primer paso de su misión, infiltrarse en los escondites de Hidra y neutralizar a sus operativos.
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Estos se encontraban en los galpones abandonados en el sector sur de Santiago que correspondían a fabricas antiguas, en apariencia el lugar daba la apariencia de abandonado, pero no tardaron en notar la presencia de los agentes de Hidra en el lugar, sujetos que con un aspecto extraño que al acercarse y verlos en detalle parecían maniquíes, pero llevaban sombre y gabardina para pasar desapercibidos, las observaciones que hice en el lugar, notaban que se ponen en el centro de un galpón sin muros y descendían por medio de un montacargas disimulado como el suelo del recinto, después que la rampa vuelve a su lugar sin nadie parada sobre ella aprovechan Danzel y la Sombra aprovechan ir a montarse en el montacargas, igual pasan algunos segundos donde no sucede nada, y buscan algún artefacto activador, al como los controles de un elevador para moverlo, de pronto un sonido mecánico les llama atención y el montacarga baja lentamente, esto pone en alerta a los agentes, al llegar al final de su descenso, descubren al Duque Von Schroeder, una de las nueve cabezas dirigente de la Hidra y dueño del galpón donde se esconden, sin mencionar, la fábrica que era dueña de ese galpón, luego dice: “¡Apréndanlos!”.
Danzel saca su arma de servicio mientras la sombra se abalanza sobre los agentes de Hidra. Uno de los agentes le quita de una patada el arma y Danzel no se ve en otra que irse con los puños con el secuaz. Al mismo tiempo, la intrépida sombra da patadas voladoras a los agentes, dejándolos K.O. En el caso de Danzel logra lo mismo, pero con movimientos de boxeo logra defenderse de los extraños hombres. Una vez que la dotación de agentes termina rendida, Danzel y la Sombra van hacia Von Schroeder, este asustado y con una pistola Lugar en la mano, apuntándolos les dice: “En 5 minutos, mis agentes atacarán varios puntos estratégicos de la ciudad, infiltrados como estudiantes en protestas, delincuentes comunes y funcionarios de gobierno cercanos al presidente y al gabinete de ministros.
crearán el caos y la anarquía, con ello el gobierno no tendrá otra que acudir a la Hidra de Nueve Cabezas, solo con apretarse un botón de este control remoto, y habrán fracasado ustedes”. Lentamente, Von Schroeder mueve el control que tiene en su mano izquierda y con su pulgar acaricia el botón. Un movimiento en falso, no importa de quién, un impulso nervioso y el pandemonio se habrá desatado. Ambos agentes observan con cuidado aquella mano y con mucho cuidado los músculos tensos de su muñeca. Ambos agentes se miran en mutua complicidad, listos para jugárselas el todo por el todo.
Y aquí empieza a suceder todo como si fuera cámara lenta. La ágil sombra se mueve al mismo tiempo que Danzel le da una patada a la mano donde tiene el control remoto. Está flota por el aire, con el peligro de que al impactar active el conmutador que dé la señal de ataque a los agentes infiltrados.
En ese momento, Danzel le da un derechazo a Von Schroeder con que le deja atontado. Entonces, en esos pocos segundos y pocos centímetros antes de que el control toque el suelo, la sombra toma con destreza el control, con el cual previene un desastre de proporciones. Terminados esos segundos que fueron eternos, Danzel exhaló de alivio.
Al poco rato, Von Schroeder dice: “Solamente has cortado una cabeza de la Hidra…”. Luego queda inconsciente, Danzel revisa las ropas del sujeto y se da cuenta de que en una cigarrera había pastillas de veneno con efecto retardado, se las había tomado antes de haber llegado al escondite, sabía que lo habían seguido los agentes y qué enfrentamiento era para acabar con los agentes y acabar con la misión de la Hidra de Nueve Cabezas a costa de su vida.
Minutos después, Danzel avisa al Señor N por clave encriptada para que alerten al gobierno chileno sobre los agentes infiltrados y los arresten. La Sombra recolecta información en clave de las computadoras del escondite. Estas podrían contener la clave para atrapar a las demás cabezas de la Hidra. Saliendo del refugio, la Sombra promete compartir la información con su agencia para realizar una operación en conjunto. Mientras la Sombra agradece a Danzel por su colaboración, el agente europeo desaparece como si fuera un fantasma. Para el asombro de la Sombra, este dice: “Y creí que era el único que podía hacer semejante acto de desaparición.
Días después, en la base de la Inteligencia Europea, el Señor N se pone en contacto con el director de la CIA para felicitar al agente Sombra por su colaboración con el Johann Danzel, en ese momento, el director de la CIA declara de manera asombrada: “¿Agente Sombra?, entre nuestros agentes no tenemos a ninguno que responda por el nombre código Sombra”.
El Señor N queda asombrado por la declaración del director de la CIA, luego este le dice: “¿Pero dígame usted, tiene a un agente llamado Johann Danzel?”.
Un tanto disgustado, el Señor N responde: “No, no tenemos a un agente con ese nombre”.
IMAGEN DE LA PORTADA: DALL-E
Francisco Araya Pizarro
Nació en Santiago de Chile, en 1977. Es Diseñador Gráfico Web, Asesor en Marketing Digital, Community Manager, Crítico de Arte, Cine, Culinario y Literatura. Además de Investigador y Escritor de Ciencia Ficción. Escribió 4 libros publicados en Amazon: Las Crónicas de Marte (2023), La Gata Relámpago (2023), Codei Humanitas (2024) y Lid (2024), tiene un cuento antologado: Hoy Despierto, 2024, Chile. Sus textos han sido publicados por diferentes revistas literarias en español, cuenta con los reconocimientos en el I Concurso Literario Internacional “Orestes Pérez 2023” y el de la “Revista Dragón Escritor” en la categoría cuento, muchos de sus cuentos también pueden ser encontrados en www.tumblr.com/franciscoarayapizarro
