Redacción Ómicron
El escritor, investigador y director de Teoría Ómicron, Cristián Londoño Proaño, cumplió cuatro actividades dentro del programa virtual de LAcon V, la 84.ª Convención Mundial de Ciencia Ficción (Worldcon), celebrada del 27 al 31 de agosto de 2026 en el Anaheim Convention Center, en California. Con esta participación, el autor ecuatoriano sumó su tercera Worldcon consecutiva, tras Glasgow 2024 —donde se convirtió en el primer ecuatoriano en integrar el programa oficial del evento— y Seattle 2025. La Worldcon, celebrada de forma ininterrumpida desde 1939, es la cita más importante del género en el mundo y el marco en el que se entregan los Premios Hugo.
La primera actividad se realizó el jueves 27 de agosto: una charla abierta (Virtual Table Talk) dedicada por completo a la ciencia ficción andina. Ante una audiencia internacional, Londoño Proaño conversó sobre los mitos y la cosmovisión de los Andes como material para imaginar el futuro, y recordó que la ciencia ficción ecuatoriana tiene más de ciento treinta años de historia, con antecedentes tan tempranos como la obra de Francisco Campos Coello. El eje de su intervención fue la «fantasía andina», concepto de su autoría, y la idea de que el futuro del género pasa por dar espacio a las voces del Sur global.
El viernes 28 concentró las otras tres actividades. A las 10:10 (hora de Ecuador) ofreció una lectura bilingüe, en español e inglés, de su relato «El paquete». El cuento —finalista del premio Hero de relatos de ciencia ficción del Tecnológico de Monterrey y publicado en Chile, Ecuador y Hungría— sigue a Lucas Mendoza, un joven que, junto a sus abuelos, intenta mantener vivo un legado ancestral en la hacienda de Buena Fe. Entre cultivos de banano y el recuerdo de cacaotales extinguidos, el relato entrelaza tradición y tecnología, y explora cómo la biotecnología puede convertirse en aliada frente a la adversidad climática y en la preservación de la identidad cultural. «El paquete» está disponible en formato digital en Ómicron Books.
Más tarde, a las 11:00, Londoño Proaño participó como panelista en «Science Fiction as a Driver of Scientific Innovation» («La ciencia ficción como motor de la innovación científica»), junto a los autores y especialistas E. M. Serpentsblade, Felicity Harley y Julie Novakova, con la moderación de Manjula Menon. La mesa reunió a escritores, ingenieros y académicos para revisar casos en los que las ideas de la ciencia ficción anticiparon tecnologías reales. Allí, el autor ecuatoriano expuso los hallazgos de su investigación sobre Star Trek —publicada este año en la revista Frontiers in Communication—, entre ellos la conexión entre el comunicador de la serie y el teléfono móvil, cuya invención Martin Cooper atribuyó a esa influencia, o entre el tricorder y los actuales sensores de salud. Su tesis: la ciencia ficción no predice el futuro, sino que lo activa; su valor está en la visión y en el problema que plantea, más que en la exactitud técnica, en un diálogo de ida y vuelta entre la ciencia y la ficción.
La jornada se cerró a las 14:00 con «A Golden Age of Speculative Criticism» («Una edad dorada de la crítica especulativa»), panel en el que Londoño Proaño actuó como moderador, junto a los críticos y editores Arturo Serrano y Roseanna Pendlebury, ambos vinculados al fanzine Nerds of a Feather, ganador de los premios Hugo e Ignyte. La conversación giró en torno al auge actual de la crítica de la ficción especulativa: qué significa hablar de una «edad dorada», en qué se diferencia la crítica del género de la crítica literaria general, quiénes conforman las nuevas audiencias y qué papel cumplen hoy los blogs y los pódcast frente a las grandes revistas del pasado.
Las cuatro actividades se desarrollaron en modalidad virtual y quedaron grabadas dentro del programa de LAcon V. Con ellas, la presencia ecuatoriana en la Worldcon deja de ser un hecho aislado para consolidarse como una constante: tres años seguidos en el escenario más importante de la ciencia ficción mundial. Para Londoño Proaño, el balance confirma una convicción que atraviesa su obra y su trabajo editorial: que la ciencia ficción escrita desde los Andes tiene un lugar propio en la conversación global del género.

