Lun. Ago 10th, 2020

HABLANDO CON OMICRONIANOS: Tanya Tynjälä, sueños de ciencia ficción.

Tanya Tynjälä concedió una entrevista exclusiva para nuestro editor y director.

Por Cristián Londoño Proaño

En realidad no considero que escribo literatura infantil o juvenil. Yo solo escribo, como dije ya, el editor se encarga de las etiquetas.

Tanya Tynjälä

Tanya Tynjälä es un escritora peruana de literatura de ciencia ficción y fantasía, radica en Finlandia. La conocí, gracias a Amazing Stories. Ella forma parte del blog de la revista icono de la ciencia ficción y hace algunos años publicó un artículo de mi autoría. Desde ese momento, nos une la pasión por la ciencia ficción y la fantasía. Luego leí sus obras que, sus personajes me maravillaron, por la intensidad de sus acciones y sus historias llenas de humanidad e imaginación me permitieron adentrarme en mundos desconocidos.

Le pedí una entrevista para Teoría Ómicron.

Gracias por haber aceptado esta entrevista para la revista Teoría Ómicron. Siempre es un privilegio estar con autoras interesantes en el acontecer latinoamericano de la ciencia ficción.

 Mi primera pregunta: ¿cuándo nació tu afición por la ciencia ficción? 

Desde muy joven y como lectora. Julio Verne, por supuesto. Pero lo que realmente me hizo querer escribir fue descubrir a Ray Bradbury.

¿Consideras que las ciencias duras o blandas deben estar presentes en las obras de ciencia ficción? Explícanos tu respuesta.

Yo creo lo que dice Fredric Pohl: se trata de utilizar el método científico de explicación:  Observación, Hipótesis, Experimentación, Teoría, Conclusiones.  Así que (y uso un ejemplo que él mismo pone) si puedes explicar científicamente porqué un grupo de ángeles baila sobre la cabeza de un alfiler, es ciencia ficción. Si usáramos la ciencia tal cual, entonces nos limitaríamos. Se trata de inventarse una nueva ciencia. Lo importante es ser coherente y verosimil, tener mucho cuidado del mundo que se crea. No hay que olvidar que la ciencia ficción es antes que nada ficción, no ciencia ni blanda ni dura.

En tus obras se advierte una mezcla entre fantasía y ciencia ficción, ¿utilizas esta hibridación por alguna razón en especial? ¿Cuál de los dos géneros prefieres?

Yo no me pongo a pensar en eso cuando escribo, simplemente lo hago como me sale. Puedo que esté influenciada por el Nordic Weird. Pero recuerdo una vez que un escritor dijo que las etiquetas en realidad solo interesan al editor, para hacer una buena campaña, que el escritor se limita a escribir y no se preocupa por eso. Y en cuanto a qué género prefiero. Como escritora pues los dos, como consumidora… es complicado. Por ejemplo prefiero una película de ciencia ficción a una de fantasía, pero curiosamente en cómics, prefiero leer los de fantasía que de ciencia ficción. Así que depende del formato.

¿Cómo es tu proceso creativo? Puedes contarnos como ocurre.

Pues generalmente ocurre durante el sueño. Inclusive tengo dos cuentos que nacieron luego de que dos personas me contaran sus ideas y yo encontrara que estaban desperdiciando muy buenas ideas en una mala historia (sobre todo era el final que me parecía terrible). En ese caso soñé la historia como yo la contaría. Esos sueños son cercanos a los sueños lúcidos, yo no soy protagonista de la historia (es decir, es como si viera una película), tienen principio y fin y hasta ciertas frases importantes escuchadas “en off”. Luego de soñarlo, generalmente apunto las cosas principales, luego antes de escribirlo le doy vueltas en la cabeza para resolver todos lo que me parece inverosímil. Esa parte es la que más dura. Puedo pasarme meses con un sueño en la cabeza. Finalmente el escribirlo me toma poco tiempo porque ya está todo trabajado hasta el punto final. Sin embargo luego de escribir la primera versión, lo dejo descansar, por lo menos una semana. Luego hago las revisiones, lo que también me toma mucho tiempo, hasta que ya no sé qué más podría hacer para mejorarlo. Finalmente se lo doy a leer a alguna persona en cuyo gusto literario confío y hago los cambios que me sugiere, siempre y cuando esté de acuerdo con ello. Finalmente está listo para ser enviado a donde tenga que llegar.

¿Cómo nació  tu novela steampunk “Ada Lyn”? ¿Cuáles fueron tus referentes?

Es una especie de “spin off” de mi libro “Lectora de sueños”. Algunas de las historias fueron escritas para ese libro. Lo que pasa es que al principio “Lectora…” tenía algunos cuentos que se podrían clasificar de Hadas y otros de ciencia ficción. Yo misma decidí incluir solo los cuentos de horror en ese libro. Los de cuentos de hadas se convirtieron en “Cuentos de la princesa Malva”. Y los de ciencia ficción estaban allí, hasta que Ricardo y Carmen Rosa de miNatura me invitaron a participar en su número de Steam Punk. Debo decir que me gustaba esas invitaciones porque me hacían salir de mi zona de confort. No podía utilizar los cuentos “soñados”, tenía que escribir de acuerdo a un tema. Entonces lo que hacía era hacer referencias a otros autores. En este caso a Julio Verne. Como habrás notado, la mayoría de mis libros tienen una estructura de “fix up”. De allí a convertir la historia steampunk en el inicio del libro e incluir las historias de ciencia ficción que tenía por allí, solo había un paso.

En tu novela “La Ciudad de los Nictálopes” planteas el tema de la utopía vs. la transformación. Hablamos de una ciencia ficción con tintes sociales. Como todo obra literaria, se esconde las verdaderas intenciones del autor, ¿cuál eran tus intenciones?

Muchas veces cuando visito escuelas los niños me preguntan qué quise decir y lo les contesto que lo que ellos han entendido. No me gusta explicar mis intenciones, porque creo firmemente en el lector in fabula del que habla Eco. Me parece importante que el lector se adueñe de la historia, entendiendo lo que él quiera, Por eso es que por lo general me gustan los finales abiertos. Para mí es tan valioso el comentario del niño que me dice “Guau, que chéver” como la del que me hace todo un análisis social de los personales. Pero claro, eso no significa que yo no sepa lo que quise decir al escribir. Sin dar muchos detalles te puedo decir que sí es intencional la crítica a la sociedad en el libro y que las alas son una metáfora de la individualidad y la  creatividad. Que el personaje principal sea casi una niña, tampoco es casualidad.

En tu novela “Ada Lyn” creas un personaje como Zachary, un científico genial, ¿en que te inspiraste para crear este personaje? 

Es un personaje de un libro de Verne. Si bien el personaje principal de Ada Lyn se llama Jules, nunca digo que es Julio Verne, por eso he puesto muchas referencias a sus libros, para dar como pistas al lector. Claro, este libro no es una biografía real de Verne, también por eso no digo el apellido.

Escribiste libros de literaria info-juvenil de ciencia ficción y fantasía, ¿qué consideras que este tipo de literatura puede entregar a los niños y jóvenes?  

En realidad no considero que escribo literatura infantil o juvenil. Yo solo escribo, como dije ya, el editor se encarga de las etiquetas. Cuando publiqué “La ciudad…” la ciencia ficción no era tan popular como ahora. El editor dijo que era una estrategia editorial. Si se publicaba como libro para adultos, nadie lo iba a tomar en cuenta. Yo no me opongo. En realidad creo que es más difícil satisfacer a un público más joven que a uno adulto. Curiosamente las preguntas más difíciles que he recibido en cuanto a mis libros han venido de los niños. 

Yo creo que en un mundo lleno de reality shows que pueden dar a entender a los niños que hacer tonterías frente a una cámara son suficientes para ser “famoso”, historias que los hagan soñar e imaginar son de vital importancia.

¿Cuáles son tus influencias literarias o quizás, audiovisuales?

Sobre todo Papá Brádbury.

 ¿La ciencia ficción es un género que “habla” del futuro o del presente?  

Yo creo que habla del presente y de su influencia en el futuro. 

 Para terminar la entrevista. ¿Qué opinas del desarrollo de la ciencia ficción Latinoamérica?

Pues, como te digo, cuando publiqué “la ciudad…” mi editor tuvo que publicarla para niños porque para adultos no pasaba. Es satisfactorio ver que ahora ya no se considera “literatura light” a la ciencia ficción y a la fantasía. Ahora sí, lo que no me gusta es que escritores que antes despreciaban el género, ahora se sumen por “moda”. Recuerdo un escritor “maisntream” que cuando publiqué mi primer libro me dijo con una sonrisa burlona “Desde cuándo te dedicas a la subliteratura?”… ese mismo escritor años después publicó un libro de vampiros… además super cliché.

Me despido con el entusiasmo de haber conocido a una escritora que conoce la ciencia ficción y la fantasía, que asume su papel de escritora con mucha responsabilidad y narra historias que enganchan y nos acercan a temas profundos.

Foto: Amazing Stories / Tanya Tynjälä / Editorial Norma.

Cristián Londoño Proaño

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Quito, 1973. Escritor, guionista, productor y realizador audiovisual, y editor y director de la revista digital “Teoría Ómicron”. Inventó y desarrolló el concepto de la novela de fantasía andina. Publicó las novelas «Misión Antares» (2019), “El retorno de La Luz» (2018); Doce Horas” (2016), ”Underbreak” (2015), «El Tiempo Muerto» (2015), «Los Improductivos» (2014) y «El Instinto de la Luz» (2011). Publicó los poemarios: “Desojare” y “Luna de Solitarios”. Obtuvo los premios: I Bienal de Joven Poesía Ecuatoriana Jorge Carrera Andrade, el primer premio del V Festival al aire libre del Municipio de Guayaquil y una beca del fondo de fomento a la producción artística del Ministerio de Cultura del Ecuador. Escribió y dirigió las obras de teatro: “Amantes azules” y “Los Cirios Negros”. Escribió, dirigió y produjo varios documentales y series documentales como: “Jorge Enrique Adoum: el poeta desenterrado”, “La Belleza de Sentir” , “Arte de Sentir” y “Literamanía”. En el 2019, ganó la convocatoria de script doctors del Instituto de Cine y Creación Audiovisual.

Web oficial
www.cristianlondonoproano.com


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