CRONISTAS ÓMICRON: El cráter Gernsback

Publicamos el relato «El cráter Gernsback» de Marcos Ramos.

Por Marcos Ramos

“Los instintos son comparables con las costumbres, pero se diferencian de éstas por su origen”

Charles Darwin

-¿Recuerda? ¿Se acuerda que antes del “Gran desequilibrio” se afirmaba que los poetas escribían con el corazón? ¡Que mentira! La sabiduría y la economía biológica se encargarían de desenmascararlos desapareciendo, de una vez por todas, ese órgano que no dejaba de marchitarse como una manzana al no poder bombear las incontrolables cantidades de hidrógeno que inundaron el mundo. 

-Pprrrckkk prrrrckk prrck 

-Sí, sí. Al mismo tiempo el regreso de una respiración branquial y la conexión directa del sistema nervioso a un estómago que se dividió en dos. Casi como en los antiguos rumiantes, casi como en las vacas. Pero lo peor fue ¡la ceguera! Todo un retroceso para mi especie. 

-Prrrrck prrccccck 

Habían atravesado la marea en total oscuridad. Esa densa, pesada y casi inmóvil marea purpúrea a causa de la concentración de gases que se agregaban unos a otros en su interior. El calor era poco, apenas 70 °C, temperatura muy baja que con probabilidad ayudó a mantener dormidas a las ballenas piraña, esos primeros depredadores mutantes en cuyos ojos anidaban protozoos brillantes que detectaban con minuciosa habilidad cualquier movimiento. El lugar estaba absolutamente despoblado. Por ahora solo un diálogo sin eco asomaba sinuosamente dentro de ese silencio infértil.     

-Tiene razón……….

-Prrr prrck 

-¿Qué me burlo? ¿Cómo lo sabría? Claro, sus sensores percepthormonales. Sin embargo, mi risa no es de burla, es……es ……melancolía. 

-¡Prrrrckkkk!

-¿No me cree? Por otra parte, su especie fue beneficiada, pero esa ventaja suya puede ser una desventaja en otro sentido. También eso de abarcar diez pensamientos en tan sólo 3 expresiones. Bueno, de cualquier forma, lo que quería decir es que la poesía, la escritura, no venían de esa bomba mecánica, no era necesaria. Y simplicidad no significa forzosamente primitivismo, ¿no lo percibe de esa forma?  

-Prrrrckkkk prrrrrccck prrrccckkk prrck prrrrck prr prrrrck 

-¿Ahora la que se burla es usted? Si, se escribía sobre ciertas emociones, sobre el tiempo y sobre…. el amor. 

-Prrrrrc prrrrrrc prrrrrrck prrrrrcccck 

-Lo recuerdo, fueron para reír los intentos de reconstrucción y trasplante de “corazones acendrados”. La idea, si no me equivoco, era que determinados tipos de flujos sanguíneos influían de manera directa en la generación de particulares pensamientos bondadosos. 

-¡Pr pr pr pr pr pr! 

-¿Se carcajea? Gandhi, Mandela, la Madre Teresa. ¡Todo un desvarío! Una desviación que nos había hecho desembocar en historias sobre otros planteas habitados por seres semejantes a nosotros, sobre otros territorios conquistables o sobre la increíble e imparable combinación entre la tecnología y la vida orgánica cuya principal promesa era curarnos. ¡Historias, historias, utopías, distopías! ¡Entretenimiento solamente!

-Prrrrrrrr prrck 

-¿La ciencia? Evolución por selección natural, evolución por simbiosis, todo estaba bajo control, nunca se previó una evolución por catástrofe. Aunque, nunca se dejó de escribir, de creer o hacer con…..con…….

-Pr          

-¡Así es! Con voracidad, con la entraña……

-Prrrrr

-¿Triste? ¿Va a empezar de nuevo con eso? ¿Acaso no rastrea con sus sensores que estoy riendo?  

Un magnetismo atmosférico hizo aumentar la acumulación de oxígeno provocando continuas y retumbantes explosiones secas que se esparcieron por un cielo espeso.

-Bueno, supongo que bajo ciertas condiciones la vida es solamente un instinto que se prosigue y se evade como sea de la extinción. 

“Bacteria hermosa y fecunda 

Bacteria etérea…….prrckk prrckk

Prrrrckkkk prrrrrckkkk

Pr pr 

Prr prr prrck 

Prrrck” 

El homo anfioxos cantó, las branquias en su pecho se abrían y cerraban con rapidez, mientras un lento ulular y un crecimiento de temperatura afectaban la estructura gelatinosa y líquida de su acompañante. Ambos seres comenzaron a percibirse con mayor claridad dentro de aquella fúnebre oscuridad. El anfibio por fin percibió un calor y una aroma tenue y deliciosa de metano, enseguida rodeó ese calor y ese aroma con sus pasos y vocalizaciones como si fuesen una fogata. Se acercaron cada vez más uno al otro. Un rayo de luz penetró en la superficie de la luna como una aguja y comenzó a extenderse en ella como un enorme charco que la tiñó totalmente de rojo. Uno de los primeros puntos en vislumbrarse fue el cráter Gernsback. El acoplamiento había terminado: el cuerpo del anfibio se desintegró por completo, su composición química se disolvió y mezcló en numerosas fibras tubulosas verdes y fosforescentes. Pronto comenzaron a formarse, alrededor de un saco que contenía un estómago lleno de pequeños colmillos, masas ovoides recubiertas en los costados de branquias y de aberturas bucales que parecían sonreír. 

-¿Recuerda? ¿Se acuerda que antes del “Gran desequilibrio” se afirmaba que los poetas escribían con el corazón? ¡Que mentira! La sabiduría y la economía biológica se encargarían de desenmascararlos desapareciendo, de una vez por todas, ese órgano que no dejaba de marchitarse como una manzana al no poder bombear las incontrolables cantidades de hidrógeno que inundaron el mundo. 

-Pprrrckkk prrrrckk prrck 

-Sí, sí. Al mismo tiempo el regreso de una respiración branquial y la conexión directa del sistema nervioso a un estómago que se dividió en dos. Casi como en los antiguos rumiantes, casi como en las vacas. Pero lo peor fue ¡la ceguera! Todo un retroceso para mi especie. 

-Prrrrck prrccccck 

Habían atravesado la marea en total oscuridad. Esa densa, pesada y casi inmóvil marea purpúrea a causa de la concentración de gases que se agregaban unos a otros en su interior. El calor era poco, apenas 70 °C, temperatura muy baja que con probabilidad ayudó a mantener dormidas a las ballenas piraña, esos primeros depredadores mutantes en cuyos ojos anidaban protozoos brillantes que detectaban con minuciosa habilidad cualquier movimiento. El lugar estaba absolutamente despoblado. Por ahora solo un diálogo sin eco asomaba sinuosamente dentro de ese silencio infértil.     

-Tiene razón……….

-Prrr prrck 

-¿Qué me burlo? ¿Cómo lo sabría? Claro, sus sensores percepthormonales. Sin embargo, mi risa no es de burla, es……es ……melancolía. 

-¡Prrrrckkkk!

-¿No me cree? Por otra parte, su especie fue beneficiada, pero esa ventaja suya puede ser una desventaja en otro sentido. También eso de abarcar diez pensamientos en tan sólo 3 expresiones. Bueno, de cualquier forma, lo que quería decir es que la poesía, la escritura, no venían de esa bomba mecánica, no era necesaria. Y simplicidad no significa forzosamente primitivismo, ¿no lo percibe de esa forma?  

-Prrrrckkkk prrrrrccck prrrccckkk prrck prrrrck prr prrrrck 

-¿Ahora la que se burla es usted? Si, se escribía sobre ciertas emociones, sobre el tiempo y sobre…. el amor. 

-Prrrrrc prrrrrrc prrrrrrck prrrrrcccck 

-Lo recuerdo, fueron para reír los intentos de reconstrucción y trasplante de “corazones acendrados”. La idea, si no me equivoco, era que determinados tipos de flujos sanguíneos influían de manera directa en la generación de particulares pensamientos bondadosos. 

-¡Pr pr pr pr pr pr! 

-¿Se carcajea? Gandhi, Mandela, la Madre Teresa. ¡Todo un desvarío! Una desviación que nos había hecho desembocar en historias sobre otros planteas habitados por seres semejantes a nosotros, sobre otros territorios conquistables o sobre la increíble e imparable combinación entre la tecnología y la vida orgánica cuya principal promesa era curarnos. ¡Historias, historias, utopías, distopías! ¡Entretenimiento solamente!

-Prrrrrrrr prrck 


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-¿La ciencia? Evolución por selección natural, evolución por simbiosis, todo estaba bajo control, nunca se previó una evolución por catástrofe. Aunque, nunca se dejó de escribir, de creer o hacer con…..con…….

-Pr          

-¡Así es! Con voracidad, con la entraña……

-Prrrrr

-¿Triste? ¿Va a empezar de nuevo con eso? ¿Acaso no rastrea con sus sensores que estoy riendo?  

Un magnetismo atmosférico hizo aumentar la acumulación de oxígeno provocando continuas y retumbantes explosiones secas que se esparcieron por un cielo espeso.

-Bueno, supongo que bajo ciertas condiciones la vida es solamente un instinto que se prosigue y se evade como sea de la extinción. 

“Bacteria hermosa y fecunda 

Bacteria etérea…….prrckk prrckk

Prrrrckkkk prrrrrckkkk

Pr pr 

Prr prr prrck 

Prrrck” 

El homo anfioxos cantó, las branquias en su pecho se abrían y cerraban con rapidez, mientras un lento ulular y un crecimiento de temperatura afectaban la estructura gelatinosa y líquida de su acompañante. Ambos seres comenzaron a percibirse con mayor claridad dentro de aquella fúnebre oscuridad. El anfibio por fin percibió un calor y una aroma tenue y deliciosa de metano, enseguida rodeó ese calor y ese aroma con sus pasos y vocalizaciones como si fuesen una fogata. Se acercaron cada vez más uno al otro. Un rayo de luz penetró en la superficie de la luna como una aguja y comenzó a extenderse en ella como un enorme charco que la tiñó totalmente de rojo. Uno de los primeros puntos en vislumbrarse fue el cráter Gernsback. El acoplamiento había terminado: el cuerpo del anfibio se desintegró por completo, su composición química se disolvió y mezcló en numerosas fibras tubulosas verdes y fosforescentes. Pronto comenzaron a formarse, alrededor de un saco que contenía un estómago lleno de pequeños colmillos, masas ovoides recubiertas en los costados de branquias y de aberturas bucales que parecían sonreír. 

No le quedaba mucho tiempo. La develación de la vetusta roca astral no dejaba de traer consigo el surgir gigantesco de una danza de olas. A su vez, la agitación dio inicio a una grave y monstruosa sinfonía marina. La inmensidad de cada ola transportaba un aullido o un estertor animal. Sin poder pensarlo o dudarlo, la enorme bacteria hecho a nadar, su principal objetivo por ahora era estar lo más lejos de aquellas bestias omnívoras; su dirección era lo más remoto y profundo de ese mar púrpura, arcaico y hostil.  

No le quedaba mucho tiempo. La develación de la vetusta roca astral no dejaba de traer consigo el surgir gigantesco de una danza de olas. A su vez, la agitación dio inicio a una grave y monstruosa sinfonía marina. La inmensidad de cada ola transportaba un aullido o un estertor animal. Sin poder pensarlo o dudarlo, la enorme bacteria hecho a nadar, su principal objetivo por ahora era estar lo más lejos de aquellas bestias omnívoras; su dirección era lo más remoto y profundo de ese mar púrpura, arcaico y hostil.  

Foto: Imagen de Arek Socha en Pixabay

Marcos Ramos

Ciudad de México, México (1990). Psicólogo titulado por parte del Instituto Politécnico Nacional (IPN). Experiencia en educación especial (autismo y parálisis cerebral). Estudiante de filosofía en la Universidad Autónoma Metropolitana. Publicación en Antología Hispanoamericana (1970-2000), revista Liberoamérica 2019; Traducción de tres poemas de René Char, revista Monolito 2019; Poema, Tu poesía no, revista Nocturnario 2019; Poema, Un último cocodrilo, revista Alerta Sociológica 2019, UAM; Cuento, Una cuestión de comunicación, 3° lugar, publicación UAM y la Ventana de Arte Incluyente 2019.  Aficionado de la poesía y la escritura.