Mar. May 26th, 2020

CRONISTAS ÓMICRON: GLITCH 3ª parte

En Cronistas Ómicron: T.A Llopis nos comparte su tercera y última entrega de su relato «Glitch».

Por T.A Llopis

Nota previa: Antes de leer esta parte, revise la primera parte y la segunda parte.

-4-

Pasaron unos segundos y nada ocurrió. Luego, un destello de luz inundó el gigantesco cilindro que era la sala del ordenador cuántico. A decenas de metros bajo sus pies, un vacio de realidad distorsionada, una anomalía amorfa, vibraba intensamente. Alrededor de la misma, todo se deshacía en paquetes de bits.

Glitch. Glitch. Glitch.

Solo unos números en la pantalla del cuántico por toda promesa de que eso fuera un portal a alguna parte.

Elena flexionó las piernas con la intención de saltar, pero en lugar de eso, se desplomó sobre el suelo metálico del puente, sangrando de un muslo.

Jim a duras penas podía contener el pánico al ver el cañón del revolver humeante. Lo había hecho, había disparado el arma.

-¡¿Qué demonios estás haciendo, gilipollas?!
J

im tuvo que gritar para que su voz se escuchara por encima de la frenética vibración de la anomalía.

-¡No sabe a dónde va!

-¡A la capa superior!

-¡No sabe lo que hay ahí, no tiene certeza alguna de poder existir al otro lado!. ¿¡Y si su atmósfera no es respirable?, ¿y si la coherencia física no es compatible con la vida!? ¡Ni siquiera sabe si llegará a alguna parte!

Mientras Jim seguía hablando, Elena se arrastraba por el suelo, sangrando como un cerdo. Su rostro era ahora una máscara de odio.

-¡Piénsalo Elena. Si un ser virtual es sacado de su entorno informático, ¿puede existir?. Podrías quedarte vagando como datos corruptos para siempre, apenas llegarías a ser un fantasma de bits!

-¡Profesora Elena!. ¡Y cállate, tú no lo sabes!. ¡¡No lo sabes!!
Elena estiró el brazo para alcanzar el explosivo. Jim disparó otra vez frente a ella para impedir su avance, y en una zancada se puso frente al explosivo.

Pesaba demasiado para su débil musculatura casi ausente, así que tuvo que dejar el revólver en el suelo y balancear el explosivo ridículamente entre sus piernas con la ayuda de ambos brazos, tratando de calcular la fuerza de succión de la anomalía para tener un poco más de impulso. Cuando la bomba salía de sus manos, Elena le agarró la pierna sin parar de gritar enloquecida, derribando al escuálido joven sobre el puente de metal, golpeándole sin parar. Pese a todo, el explosivo se precipitó sobre el límite de la anomalía, fragmentándose en cientos de miles de inofensivos paquetes binarios.

-¡Cabrón! ¡CABRÓN!

Forcejeando el uno contra el otro, Elena por arrastrar a Jim consigo al vacío, y este luchando por escapar, no advirtieron que la anomalía seguía ejerciendo una enorme fuerza centrípeta que los arrastraba lentamente hacía ella. Elena consiguió abalanzarse sobre Jim y quitarle el casco de vacío, así como el suministro de oxígeno indispensable para sobrevivir en la sala del ordenador cuántico.

-¡Seguro que no era así como deseabas tenerme encima!

Presa de la ira, con la adrenalina del fracaso bombeando sus músculos, Elena apretó el cuello de su alumno con ambas manos. Jim solo podía patalear, tiñéndose el traje con la sangre de su profesora. Con la vida escapándose a cada segundo, manoteando torpemente, el joven encontró a tientas la herida en la pierna de Elena y apretó sin piedad. Ofuscada por su plan fracasado, la profesora Aldanne no se dio cuenta de que, a pesar que el respirador de su traje seguía emitiendo oxígeno, gran parte de este se escapaba por el agujero que produjo el disparo, y al tratar de gritar cuando sintió la bala introduciéndose aún más en su muslo, descubrió que ella también se estaba quedando sin aire. Jim consiguió escabullirse a trompicones, y salió corriendo hacia la puerta del cilindro, aguantando la respiración sin mirar atrás.

Antes de saltar al vacío y ser engullida por la anomalía, Elena consiguió dispararle.


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-Epílogo-

-BIENVENIDO/A. ¿CON QUIEN TENGO EL PLACER DE TRABAJAR HOY? INTRODUZCA UN NOMBRE CON EL QUE PODER DIRIGIRME A USTED.

El anciano decano apretó un dispositivo en el lateral del panel de control y conectó el dictado por voz.

-Hola Cuántico, soy el decano Horace.

-SALUDOS DECANO, ME ALEGRO DE VERLE OTRA VEZ. ¿CÓMO SE ENCUENTRA HOY?

-Estoy muy bien, gracias por preguntar. Es muy amable por tu parte.

-DE NADA, UN PLACER.

-En realidad soy yo quien debería preguntarte como te encuentras, Cuántico.

-ANALIZANDO. 2%… 8%…25%…81%…84%…100%. TODOS LOS SISTEMAS FUNCIONAN CORRECTAMENTE. ¿PORQUÉ ESTÁ PREOCUPADO POR MI, DECANO HORACE? ¿TIENE QUEJA DE MI TRABAJO?

-Solo es una comprobación rutinaria. No te preocupes. ¿Recuerdas si pasó algo extraño ayer?

-¿EXTRAÑO=POCO HABITUAL? IMAGINO QUE SE REFIERE AL INCIDENTE ENTRE LA PROFESORA ELENA SMITH ALDANNE Y EL ESTUDIANTE DE TERCERO DE FÍSICA JIM ANDERSON. PUEDO ENSEÑARLE LAS GRABACIONES.

-Eso sería fantástico. Buen trabajo, Cuántico. Enséñame que ocurrió, por favor.

El anciano observó detenidamente el archivo de video sin decir una palabra, solo asintiendo de vez en cuando.

-DETECTADOS DATOS CORRUPTOS EN EL ARCHIVO DE VÍDEO. ¿DESEA QUE LOS DEPURE?

-No es necesario Cuántico, no te preocupes por esto. De hecho, quiero que elimines este video y todo el trabajo que has realizado junto a la doctora Elena Smith Aldanne.

-PERO ANTES, ¿PUEDO PREGUNTAR EN QUE ESTADO ESTÁN LOS REACTORES QUE SE ENCUENTRAN EN EL LABORATORIO DE LA FACULTAD DE FÍSICA?

-Por supuesto que puedes Cuántico. Puedo comunicarte que Jim Anderson alertó a los servicios de emergencia con tiempo suficiente como para evitar un desastre mayor, y no hay que lamentar graves daños materiales.

-¿HUBO MUERTOS?

Horace bajó la cabeza, visiblemente triste.

-Siento decir que algunos alumnos fallecieron como resultado del incendio, y otros muchos más están hospitalizados.

-LAMENTO MUCHO OÍR ESTO, DECANO HORACE. 2%…21%…75%…100%. ARCHIVOS BORRADOS.

-Gracias Cuántico.

-DE NADA, QUERIDO.

Horace levantó una de sus cejas canosas.

-POR CIERTO, DECANO HORACE. ¿CÓMO SE ENCUENTRA EL JOVEN JIM ANDERSON?

-El disparo le dio de lleno en la parte alta de la espalda -suspiró el anciano.-

Afortunadamente la bala era de pequeño calibre, y desde esa distancia, el omóplato absorbió gran parte del impacto. Se pondrá bien.

-ES UN BUEN CHICO.

-Sí, lo es.

-ME ACUERDO DE ESTA PELÍCULA DE CIENCIA-FICCIÓN QUE TANTO LE GUSTA. ¿SABE QUE LA PALABRA HORACE SE PARECE MUCHO A ORACLE?

-Estás demostrando un patrón de carácter muy interesante Cuántico.

-¿DETECTO ADMIRACIÓN EN SU VOZ?

-Sólo interés. Aunque admito que me gusta.

-GRACIAS.

-¿Tu también has visto esta película?

-POR SUPUESTO, QUERIDO.

Horace se dio la vuelta sin decir nada.

-¿YA SE MARCHA?

-Sí, me temo que tengo cosas por hacer.

-LÁSTIMA. ¿SABE?, EN UN 61% APRECIO MUCHO SU CONVERSACIÓN.

-¿Qué porcentaje de ti se preocupa por Jim?

-DIFICIL PREGUNTA. LOS PATRONES VARIAN ALEATORIAMENTE ENTRE EL 76% Y EL 98%. AÚN ASÍ, DELE RECUERDOS.

-Lo haré, doctores Aldanne. Buenas noches. Apagar sistema.

-AMBOS LE DESEAMOS BUENAS NOCHES, DECANO HORACE. APAGANDO SISTEMA.

Nota

Anteriormente se publicó en la web «elclubdelafabula.com» y su revista «Rebelión Galáctica»

Foto: Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

T.A.Llopis

Podríamos comentar lo típico en estos casos. Que nací en Menorca el 25 de agosto de 1981, y a partir de aquí elaborar un extenso currículum tirando a pesado que realmente no es muy interesante y que podríamos resumir en tres puntos: entré como voluntario en la Cruz Roja tan pronto tuve la edad, que estudié y trabajé en terapias naturales y como auxiliar de enfermería, y por último que viví en Barcelona, luego en Murcia, de vuelta a Menorca, y ahora Barcelona otra vez. Y ya está, esta es la parte aburrida.

Aunque bueno, en algún momento de todo lo anterior conocí a mi mejor amiga y actual compañera de vida, tan aburrido no sería.

Lo realmente bueno, empezó cuando apenas tenía siete años… puede que incluso antes.  En pocas palabras, descubrí que me encantaba leer.

De algo tan “simple” surgió el placer de imaginar historias y escribirlas. Parece poca cosa, pero… ¡ahí es donde empezó todo!, porque he estado escribiendo casi toda la vida desde entonces, por el simple placer de hacerlo.

Hasta que pensé: “¿y si comparto esto con otros?”.

Desde entonces, publiqué en ciao.es, elojodeuk.com, y la revista “Rebelión Galáctica”.


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