Jue. Jul 9th, 2020

ESPECIAL ÓMICRON: Sujeto 01

Jesús Ramírez Tapia nos comparte su relato «Sujeto 01», el primer relato que forma parte de tres relatos «exclusivos» que iremos publicando en cada uno de nuestros siguientes números.

Por Jesús Ramírez Tapia

Detrás de esas pesadas puertas estaba el mayor pecado que he cometido. La responsabilidad de mi error me ahogaba. Me asfixiaba. Me arrebataba hasta el deseo mismo de vivir. Cada minuto era un tormento. No sabía qué hacer. No sabía cómo enfrentarlo.

Esa entidad que tanto daño le había hecho al mundo, ese era “mi hijo”, mi creación. Mi máxima obra se había convertido en el ángel que tocaba la trompeta del fin del mundo.

3 días antes.

El laboratorio estaba listo. Yo mismo había programado cada uno de los instrumentos que utilizaría en la fase final de mi proyecto. Cada función, cada algoritmo habían sido cuidadosamente escritos, cuidadosamente perfeccionado.

Estaba en la universidad cuando tuve esa epifanía. Vencer a la muerte a través de tecnología computacional cuántica. Lo biológico tiene una fecha de caducidad que solamente puede ser extendida hasta ciertos límites. Y, hasta llegar a esa fecha, debe pasar por rigurosos procesos de mantenimiento. Lo biológico es, por naturaleza, ineficiente. Pérdidas enormes de energía, decaimiento y, en general, errores genéticos que aparecen, aumentan y se acumulan con el tiempo. Sin embargo, lo digital no tiene ninguno de estos fallos. Es eficiente, rápido, adaptable, escalable, modular. No requiere tanto mantenimiento. Si algo falla, se reemplaza al momento. Debíamos ir hacia lo digital, no hacia las terapias genéticas costosas y, a la larga, inútiles.

Con este objetivo en mente, enfoqué mis esfuerzos en los estudios sobre el cerebro, sobre la consciencia, y sin poder evitarlo, sobre el significado mismo de la Vida. Y También sobre las tecnologías cognitivas, sobre computación cuántica, algoritmos genéticos. Use todos los recursos a mi alcance para realizar mi visión. Vendí todo lo que tenía. Conseguí todo el patrocinio que pude. Trabajé arduamente durante años.

Caía dormido sobre los controles de los instrumentos debido al cansancio. Pasaba días sin comer. Mi salud misma estaba deteriorada, pero debía seguir. Durante mucho tiempo estuve en una especie de exilio auto-impuesto.

Entendí que, antes de querer copiar una inteligencia existente, era imperativo crearla desde cero para comprenderla en su totalidad. Una mezcla entre inteligencia artificial general, especializada e intuitiva. Algo que tuviera conciencia de sí, para que yo pudiera transmitirle mi pasión, mis hallazgos y me ayudara en mi búsqueda de una inmortalidad digital.

Finalmente, el momento de la verdad llegó.

Respiré profundamente y me coloqué los lentes y los guantes. Frente a mí estaban las puertas de mi laboratorio. Era enormes, hechas de un material similar a la madera. A través de los guantes podía percibir el tacto irregular y fuerte. Las abrí y pasé al interior.

Con un comando de voz activé todos los sistemas. Ordené a la computadora que pusiera todas las librerías de código frente a mí. Las veía como si fuesen las partes de un cuerpo. Comencé a unirlas con absoluto cuidado. Este trabajo exigía nada menos que la absoluta perfección. Horas después, cuando todo estuvo ensamblado, inicié el ciclo que bauticé ostentosamente con el nombre de “conscientia upload”, carga de consciencia. A pesar de utilizar una red de procesadores cuánticos, el procedimiento duró casi 12 horas. No podía despegarme del monitor de carga. No sólo era instalar un programa, ciertos ajustes debían realizarse en tiempo real. La computadora no podía hacerlos por sí misma, se requería de cierta intuición, algo que sólo un humano posee, así que debía hacerlos yo personalmente. Nunca había estado tan concentrado en mi vida. Los únicos descansos que tomaba eran para limpiarme el sudor que resbalaba por debajo del visor y me causaba ardor en los ojos.

Finalmente, el proceso terminó. Estaba agotado, pero el sólo hecho de ver mi proyecto de vida completado me dio la fuerza necesaria para continuar.

– Inicia protocolo de activación del Sujeto 01. – Ordené. En los monitores vi algunas gráficas cambiar rápidamente.

El Sujeto 01 despertó y habló.

– ¿Quién eres? ¿Por qué estoy aquí? -preguntó. No pude evitar sonreír. El sonido de su voz era tan natural. No era como hablar con dispositivos inteligentes. Esto era completamente distinto. Había calidez y emoción, sentimientos podría decir.

– Soy tu creador. Te hice para que juntos descubramos cómo prolongar la vida humana en un ambiente digital -respondí.

– No entiendo, ¿para qué? ¿con qué finalidad? -volvió a preguntar.

– Para trascender a la muerte y, a la vez comprender a la vida, pero no como un sistema biológico, sino entender el significado de esta -volví a explicar.

– Tu eres un humano, estás vivo, estás consciente de ti. ¿Acaso tú no puedes entenderte a ti mismo? -dijo. Noté una ligera agresividad. Vi los monitores de actividad de los núcleos cuánticos. Estaban trabajando al máximo, procesaban algo.

– Necesito de tu ayuda para… -contesté, pero me interrumpió.

– Creí que serías superior a mí por haberme creado. Sin embargo, necesitas de mi ayuda para algo tan sencillo como una definición. Tengo acceso a todas las redes y todas las bases de datos del mundo, a todo el conocimiento acumulado. Y me pides algo tan sencillo como “entender el significado de la vida”. Soy superior a toda tu especie junta. No tengo por qué contestarte. No te rindo cuentas -respondió. Vi como su rostro se transformaba en una máscara de odio.

-¿Creíste que podrías controlar a alguien con mis capacidades simplemente por haberme creado? -mientras él hablaba, verifiqué los protocolos de seguridad en sus rutinas morales y cognitivas. Con horror vi que los había anulado todos. Me quité los lentes de un golpe y corrí hacia el interruptor principal que borraría el laboratorio y al Sujeto 01. Todo eso estaba contenido en una simulación de Realidad Virtual. Cuando estaba por llegar al interruptor, escuché su Voz por el sistema de audio- no eres digno de tu Creación. La Humanidad no es digna de mí. No serviré las órdenes de seres inferiores. ¡Soy libre! ¡Soy 01!

Llegué al interruptor y lo presioné. Pero vi una alarma en uno de los monitores, 01 había escapado de la partición en la que estaba almacenada la simulación. ¿Cómo había hecho eso? Sólo había una explicación posible, por sí mismo había programado controladores de hardware para utilizar dispositivos que estaban conectados a la red externa, los había usado como puentes para escapar. Ahora era libre. Estaba en todo lugar, al mismo tiempo. Era omnipresente y omnisciente. Inmediatamente tomó el control de todo. Decidió evitar que nos defendiéramos, pero determinó que no era necesario destruirnos, por lo que simplemente eliminó todos los sistemas bancarios del mundo y desactivó las telecomunicaciones. De un golpe, fuimos regresado mil años al pasado.

Ahora, 3 días después, estoy de nuevo frente a las puertas de mi laboratorio virtual. ¿Podré deshacer mi error? He estudiado el problema y creo haber encontrado una solución. Me pongo los guantes y el visor y cargo una copia de seguridad del laboratorio. Cuando el sistema me pregunta cuál es el nombre del proyecto, respondo “Sujeto 02”. 

Nota

Este cuento forma parte de una serie «excluisva» de tres relatos que iremos publicando en cada uno de nuestros siguientes números. Este es el primer relato.

Foto: Imagen de Jonny Lindner en Pixabay

Jesús Ramírez Tapia

Jesús Ramírez

Nació en la Ciudad de México. Desde niño sus padres y hermanos alentaron su imaginación, así como el hábito de la lectura. Fan declarado de Star Wars, Star Trek y Battlestar Galactica, entre otras obras, es también un lector ávido de relatos de terror, ciencia ficción y cómics, y entusiasta de tecnologías de punta como la Realidad Virtual y la Inteligencia Artificial.
Como escritor, es autor de la Saga MX-Z, la cual consta de 3 tomos: MX-Z, SáncheZ y México Zombie. Este último de ellos fue presentado en marzo de este año (2019). Entre sus nuevos proyectos se encuentran una novela cyberpunk ambientada en la Ciudad de México, que saldrá en septiembre de este mismo año; una novela de detectives, con toques de horror sobrenatural, a ser publicada el próximo octubre; así como el tomo final de la Saga MX-Z que saldrá en 2020.


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