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Mar. Dic 10th, 2019

CRONISTAS ÓMICRON: GLITCH 1ª parte

T.A Llopis nos manda su estupendo relato «Glitch» en su primera parte.

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Por T.A Llopis

-1-

Diapositiva.

Diapositiva.

Luz de proyector.

-Vaya, aquí falta una.

En la sala de conferencias casi a oscuras, se escucharon varias risitas entre el público, provocadas por la torpeza del joven conferenciante. Otros, sin embargo,  gruñeron con desagrado.

Diapositiva.

-Y bueno, como… ahá… aquí… como iba diciendo, pese a que han pasado ya más de cincuenta años desde su estreno, el 31 de marzo de 1999, aún a día de hoy esta producción cinematográfica sigue dando de qué hablar. No solamente a legiones de fans, sino también a filósofos, transhumanistas, matemáticos.

 Diapositiva.

-E incluso a teólogos, ingenieros informáticos, y reconocidos doctores en física cuántica.

Varias diapositivas más, esta vez sin interrupciones en el carrete, gracias a Dios para todos.

-Sin embargo, la teoría de que la realidad es una ilusión es muy anterior.  De hecho, Platón argumentaba que no podemos fiarnos de nuestros sentidos para acceder a la realidad ya que estos nos engañan, que solo podemos fiarnos de la lógica para comprender la verdad del universo en que vivimos.  Incluso trata este tema en su famoso “mito de la caverna”, en que unas sombras en movimiento y reflejadas en la pared por autores desconocidos, eran lo único “real” para un grupo de personas que vivían en una cueva y que desde su nacimiento eran atadas y obligadas a contemplar dicha pared permanentemente. Hasta que un día, alguien consiguió desatarse, salir de la cueva, y comprobar que había mucho más que las sombras en la pared, supuestamente elaboradas por otra persona o “ente superior”. Aquello que parecía ser toda la existencia, resultó que era una ilusión creada artificialmente. La realidad resultó ser distinta, y mucho mayor de lo que todos habían sido educados para creer.

Algunas personas del público se levantaron de sus butacas y abandonaron la sala sin ninguna sutileza. El joven estudiante sobre el escenario, trató de centrarse en sus notas nerviosamente.

-Dichas sombras eran una triste simulación, una imitación a pequeña escala de una capa universal mayor que les contenía. Dice el famoso mito, que cuando este personaje que se liberó de sus ataduras, volvió y explicó cuanto había visto, nadie le creyó y fue blanco de fuertes burlas. ¡Platón ya nos lo estaba diciendo!. Y no solo él lo sospechaba, sino que muchos grandes nombres en la historia han llegado a insinuar que el lugar en el que vivimos, todo el universo, es una simulación creada en una capa mayor de la realidad: Parménides, Leegar, Bostrom, Descartes, Russell, Kaku, Zenón, y otros más. Incluso un reconocido miembro de esta universidad ha publicado trabajos al respecto.

Con cada nombre pronunciado pasaba otra diapositiva y más se reducía el número de asistentes a la conferencia. Varios de ellos mostraban una expresión burlona al marcharse.

-Piénsenlo de esta manera. Cuando un ordenador corriente trata de cargar una gran cantidad de datos en poco tiempo, a veces ocurre un “fallo” durante el ajuste de la imagen, la cual se cuelga, se distorsiona. Es lo que técnicamente se conoce como “glitch”. Y cuando se da este proceso en nuestro entorno, según la teoría de la simulación, se produce un “reality glitch”.

-¡Metateoría, payaso!- el grito fue acompañado de numerosas risitas por parte de un grupo de estudiantes que también abandonaba el lugar. El joven conferenciante luchó por no dejarse amedrentar y siguió adelante.


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-¿No se dan cuenta?, los “reality glitches” podrían no ser más que códigos de programación corruptos que originan sucesos aleatorios e inexplicables, como ocurre en la informática… ¡pero en nuestras vidas!. La teoría de la simulación explica grandes incógnitas de la ciencia, y ser la razón por la que se producen sucesos que actualmente definimos como paranormales:  fantasmas, deja-vú, el efecto Mandela, apariciones, luces extrañas en el cielo, pareidolias, y otros sucesos extraños reportados en todo el mundo a través de numerosos vídeos y fotografías imposibles de explicar. Todos estos casos, podrían ser simples “errores de programación” fácilmente explicables, datos fallidos de nuestra realidad en proceso de ser ajustados y corregidos.  Si la universidad nos proporcionara libre acceso al ordenador cuántico y pudiéramos contrastar nuestros datos, podríamos demostrar que vivimos en una simulación y arrojar luz sobre una inmensa cantidad de fenómenos cuya explicación aún desconocemos.  Que todo cuanto existe puede expresarse en lenguaje matemático, y este traducirse a lenguaje binario, es una prueba consistente de dicha teoría. El universo es una creación virtual superior.

Apenas quedaba un reducido grupo de personas escuchando. De nuevo, la puerta lateral de la sala de conferencias cerró con un portazo.

-¡¿A dónde van?, ¿es que no lo entienden?!  Hay laboratorios enteros dedicados a recrear el Big Bang para crear nuevos universos diminutos y explicar el origen del nuestro. ¿Qué impide que nosotros solo seamos una capa intermedia?, ¿que aquellos a quienes llamamos dioses sean solo un grupo de científicos en un plano mayor que ha creado nuestro universo para estudiar su propio origen? ¡Que solo seamos una capa más de la realidad, confirma que podríamos vivir en una simulación!

-¿En qué quedamos joven?-dijo una voz rugosa- ¿Quiere convencernos de que estamos en un videojuego gigante, o que somos el experimento de un dios cursando el primer año de física?

Tras pronunciar estas palabras, el viejo decano se puso de pie y se marchó de la sala con andar cansado.

-¡Oiga, espere!. ¿Es que no se da cuenta de lo importante que…?.

La puerta se cerró. Una única persona formaba todo el público restante.

-Déjalo ya, Jim-dijo Elena-.Solo quedamos nosotros dos.


-2-

Hacía un día cálido para esa época del año, casi veraniego, y se estaba de lujo en el exterior. Otra excelente excusa para tomarse una segunda cerveza bien fría en el bar del campus  con la que Jim trataba de hacer bajar la humillación que sentía. Sentada enfrente, en la misma mesa, Elena apoyaba la cabeza sobre su mano y miraba al cielo con expresión ausente. Lo cierto es que parecía estar siempre con la cabeza en otro lugar inmensamente lejano.

-Despacio querido, te vas a atragantar.

Jim dejó la jarra sobre la mesa, tosiendo.

-Te lo dije.

-L… lo siento, Elena.

-Profesora.

-¿Cómo…?

-Profesora Elena Aldanne. Y tu exposición ha sido un caos absoluto.

El joven se ajustó las gafas y abrió la boca.

-Pero profesora…

-No Jim, no te excuses. Estabas demasiado nervioso -se adelantó Elena con rotundidad-. Hablabas muy rápido y balbuceabas. Todo tu cuerpo emitía el deseo de salir corriendo del escenario.

Jim asintió culpable sin decir nada.

-Se te veía tan desesperado por tratar de demostrar algo que inspirabas poca credibilidad, como si no creyeras en lo que decías.

-Pero sí creo.

-Has expuesto tus argumentos saltando confusamente de una materia a otra -dijo Elena ignorando la protesta.- Tan pronto hablabas de filosofía como de informática e inmediatamente saltabas a cualquier otro tema que no tenía nada que ver, como la película de ciencia-ficción que has comentado. Tu presentación ha sido dispersa y confusa.

“Esto es totalmente injusto, ojalá no te deseara”, pensó el joven, humillado. Pero al verla colocarse un bolígrafo para mantener el moño de su cabello castaño, y como se le subían los pechos cuando levantaba los brazos sin perder su expresión ausente, Jim supo de inmediato que el enfado saldría claramente derrotado de aquel revoltijo de emociones que se producía en su interior.

-Eso podría haberse evitado si usted hubiera revisado mi presentación, como sugerí- murmuró dócilmente.

-De haber hecho esto, el decano habría visto enseguida que la presentación es cosa mía y no tuya, e igualmente nos habrían denegado acceso al ordenador cuántico.

-¿Usted ya lo solicitó con anterioridad y se lo negaron?

-Sí. Pero eso da igual, ya que al hablar en plural para pedir acceso al cuántico, y decir ante todos que “un miembro de esta universidad ha publicado al respecto”, seguro el decano ha sumado dos más dos, e igualmente habría deducido que yo estaba detrás de esto.

Elena repuso sin más, con la naturalidad de quien habla del tiempo. Jim, en cambio, sentía un nuevo combate dentro de su cabeza, con la frase “te ha utilizado” como música de fondo.

-En fin, supongo que vamos a tener que recurrir a otra solución para poder verificar nuestros datos con el ordenador cuántico.

-¿Nuestros datos?

-Puedes ahorrarte estos estúpidos comentarios tan teatrales. Por supuesto que son nuestros. Tu trabajo sobre la aplicación de la longitud de Planck a la teoría de la simulación y como toda materia puede reducirse teóricamente a bits, es muy interesante. Sorprende lo que puedes llegar a lograr cuando no te sientes bajo presión.

-No creo que lo diga en serio, profesora -dijo el joven ahora totalmente en guardia. La banda sonora del combate emocional de Jim subió los decibelios peligrosamente, cambiando la letra por “te está utilizando”.

-Puedes llamarme Elena, querido.

Ella se adelantó, apoyando su cara de labios carnosos sobre sus manos y mirando a su alumno directamente por primera vez.

– Lo cierto es que los demás profesores están muy satisfechos contigo, y en cuanto obtengas el doctorado, yo podría darte el empujón necesario para que encuentres un buen puesto de trabajo en un importante laboratorio. Si me ayudas, claro.

Jim aprendió varias cosas en aquel momento. Primera, que era ambicioso y deseaba este puesto. Segunda, que tenía un gran potencial para imaginar grandes puertas abiertas en su futuro. Tercera, la fuerza de su capacidad para el autoengaño y el poder de la frase “no pierdo nada por escuchar”. Por no hablar de lo impresionada que estaría su amada Elena si la ayudaba, y de lo que podría llegar a perder si la tuviera como enemiga.

Pidió una tercera cerveza.

Elena esperó pacientemente a que se tomara varios tragos para exponerle su plan….

CONTINÚA EN EL PRÓXIMO NÚMERO «GLITCH 2ª PARTE»

Nota

Anteriormente se publicó en la web «elclubdelafabula.com» y su revista «Rebelión Galáctica»

Foto: Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

T.A.Llopis

Podríamos comentar lo típico en estos casos. Que nací en Menorca el 25 de agosto de 1981, y a partir de aquí elaborar un extenso currículum tirando a pesado que realmente no es muy interesante y que podríamos resumir en tres puntos: entré como voluntario en la Cruz Roja tan pronto tuve la edad, que estudié y trabajé en terapias naturales y como auxiliar de enfermería, y por último que viví en Barcelona, luego en Murcia, de vuelta a Menorca, y ahora Barcelona otra vez. Y ya está, esta es la parte aburrida.

Aunque bueno, en algún momento de todo lo anterior conocí a mi mejor amiga y actual compañera de vida, tan aburrido no sería.

Lo realmente bueno, empezó cuando apenas tenía siete años… puede que incluso antes.  En pocas palabras, descubrí que me encantaba leer.

De algo tan “simple” surgió el placer de imaginar historias y escribirlas. Parece poca cosa, pero… ¡ahí es donde empezó todo!, porque he estado escribiendo casi toda la vida desde entonces, por el simple placer de hacerlo.

Hasta que pensé: “¿y si comparto esto con otros?”.

Desde entonces, publiqué en ciao.es, elojodeuk.com, y la revista “Rebelión Galáctica”.

Ah, y estoy escribiendo una novela.


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