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dom. Ago 18th, 2019

CRONISTAS ÓMICRON: Vida después de la muerte

Desde Estados Unidos, E. N. De Choudens nos comparte su relato «Vida después de la muerte».

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Por E. N. De Choudens

Como muchos antes que él, y como muchos harán después que él, lentamente cierra sus ojos, dejando que la oscuridad se apodere de todo a su alrededor mientras va dejando su cuerpo atrás. Un cuerpo que ya no es necesario, que es obsoleto y el cual no puede llevarse consigo a su nueva etapa existencial. De la misma forma que la mariposa deja el capullo que marca la frontera entre su vida pasada y su futuro, él está experimentando una trasformación total. 

Su cuerpo permanece frío e inmóvil mientras su existencia cruza el largo túnel oscuro que lo conduce hacia un pequeño punto brillante en la distancia. La luz al final del túnel como muchos la llaman. El sabe que su cuerpo físicamente ha muerto y que no puede regresar, la luz lo llama, lo atrapa, lo hipnotiza. Está flotando sobre las cálidas aguas de un embravecido río que lo aleja cada vez más de su pasado y lo aproxima a ese punto brillante, a esa luz que lo llevara a otra vida, a otra realidad. Sabe muy bien que está cruzando hacia el otro lado. Cuanto más se acerca a la brillante luz, más puede percibir cómo rápidamente va perdiendo los recuerdos de su vida pasada, olvidándose de quién era, olvidando a su familia y amigos, olvidando sus alegrías, su disgusto, sus tristezas, olvidando totalmente sus vivencias. Él sabe que ese es el precio que hay que pagar para lograr la salvación.  ¿Pero realmente es una salvación si se olvida todo el pasado, si no tienes noción de quien fuiste? Olvidar es una forma de morir también. Al menos su especie sobrevivirá de una forma diferente, aunque sus raíces se pierdan para siempre, aunque su cultura y sociedad también se pierdan, la base fundamental de su existencia sobrevivirá, evolucionara, renacerá.            


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Todo lo que él fue casi ha desaparecido por completo. La luz se vuelve más brillante, arropándolo totalmente mientras la oscuridad se desvanece detrás de él. La luz lo ha abrazado en su totalidad, dejándolo ciego por el momento, la última imagen de su pasado se desvanece de su mente, su memoria está completamente en blanco en el momento preciso en que cruza hacia el otro lado, hacia su nueva existencia, hacia su nueva realidad. 

Ha evolucionado, ha renacido. Es hora de comenzar de nuevo.

            El médico pasa el recién nacido a la enfermera mientras los padres felices observan con orgullo el nuevo ser que han procreado. El recién nacido llora fuertemente, afirmando de esa forma su exitosa transformación y adaptación a un modo de vida nuevo, el cual es totalmente distinto al de su procedencia. Para la satisfacción de todos, el fuerte llanto indica que el recién nacido es una criatura completamente sana. Los padres esperan ansiosos que la enfermera coloque al recién nacido entre los brazos de su madre. Ambos padres lloran de felicidad al contemplar a la pequeña criatura que llaman hijo, ignorando la existencia de otro universo, de otras formas de vida. Ignorando la existencia de otra realidad, de otro mundo. Un mundo moribundo. Están ignorando cómo esas formas de vida están evitando su propia extinción al cruzar hacia este universo. Ignorando cómo esos seres entran en un recién nacido como parásitos, formando una relación simbiótica con un organismo primitivo conocido como los humanos. Ignorando que ellos mismo son parte de ese proceso y que también poseen esos mismos seres dentro de ellos, que también poseen una vida pasada que desconocen. Ignorado cómo lo que llaman alma, es solo un invasor de otra dimensión, criaturas de otro mundo en busca de su propia salvación. Criaturas que ahora también ignoran su procedencia, su origen, el porqué de su muerte programada y prematura, ignorando ahora las consecuencias que los llevaron a cruzar hacia una nueva frontera, ignorando que al igual que sus cuerpos van muriendo, su mundo también va muriendo lentamente. Criaturas que ignoran que su nueva vida no es muy diferente a la que han dejado atrás. Pero, aun así, mantienen una mínima esencia de su pasado, la cual manifiestan en las diferentes creencias adoptadas por los humanos de que, al morir, dejaran sus cuerpos para viajar a un mundo mejor. Sin importar la creencia que tengan, siempre sueñan con ese mundo mas allá de la muerte. No importa si piensan que será un lugar eterno, uno pasajero o una reencarnación, la ilusión de continuar la existencia sigue presente en su ser, ese diminuto grano de la vida pasada que quedo enterrado en el subconsciente y que mantiene viva la esperanza de seguir adelante aun cuando el cuerpo físico que ahora poseen quede nuevamente relegados a un final triste e inevitable. 

¿Pero en realidad volverán a viajar a otro mundo, a otra dimensión u a otro universo para salvar nuevamente esa existencia primordial que es la base de su especie y formar de esa manera un ciclo continúo que les garantiza la inmortalidad o solo es un eco en sus mentes de lo que ya hicieron una vez, un eco de ese lejano pasado y ahora sin saberlo se enfrentan a un vacío infinito, a una extinción total?

Ni ellos mismo tiene el recuerdo de que cuando lograron cambiar de universo, lo hicieron conscientemente, con el uso de la tecnología, que eran una raza sumamente avanzada enfrentando su exterminio causado precisamente por su hambre de poder y ahora, en su nueva realidad, nuevamente están en busca de ese salto hacia otro lugar, otra vida, con la única diferencia que esta vez no son capaces de utilizar la ciencia para lograrlo, esta vez lo hacen por fe a sus creencias religiosas y espirituales. Pero sin importar si se utiliza la ciencia o la fe, en ambos casos es imposible regresar para reportar los resultados. En ambos casos, para efectos de esos seres, el viaje es incierto.

Sin realmente tener conciencia de que la primera vez funciono, ahora solo tienen la ilusión y la esperanza de que funcionara y que encontraran una vida más allá de la muerte, dejando nuevamente atrás otro planeta moribundo. 

Foto: Imagen de Pexels en Pixabay

E. N. De Choudens

El autor es natural de Puerto Rico y vive con su esposa y dos hijos en el estado de Maryland, USA. Tiene una gran cantidad de poemas y cuentos publicados en varias revistas y antologías en varios países, en adición posee una colección de poesía de terror y ciencia ficción llamada «A quick look into an insane mind».

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1 pensamiento sobre “CRONISTAS ÓMICRON: Vida después de la muerte

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