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sáb. Jul 20th, 2019

CRONISTAS ÓMICRON: El universo se corrige mediante alteraciones del espacio, el tiempo y la materia.

Desde Perú, Giulio Guzmán nos comparte un relato realista, donde nos explica el manejo del universo,las alteraciones del espacio, el tiempo y la materia.

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Por Giulio Bettino Guzmán 

―Esa chica se parece a Vanesa ―le dijo su amigo.

―Sí, me recuerda a ella ―respondió él después de un breve silencio. Estaba distraído mirando la calle.

―Antes te interesaba todo sobre ella. ¿Estas preocupado? ―le dijo sonriente y sin esperar una afirmación.

―No, solo intentaba tener los detalles de este lugar y de lo que pasaba en la calle ―respondió sin pretender que se extienda el tema.

Estaban en un restaurante cercano al trabajo, esperando a que los atendiesen. No había mucha gente aún. La conversación trataba sobre los temas acostumbrados, pero cuando ingresó aquella joven empezaron a hablar de ciertas extrañezas.

―Una tarea algo imposible solo con la mente, mejor toma una fotografía ―repuso con gracia a esa pretensión.

―Debería hacerlo ―dijo de manera resignada.

―¿Para qué necesitas eso?

―Solo era una observación. Pensaba en que las personas no son conscientes de muchos detalles o sucesos de su vida cotidiana.

―Bueno, hay muchos detalles y sucesos que no interesan.

―Sí, eso es cierto. Hace unos días me pasó algo que no era grave, pero que me dejó desconcertado. Salí un momento de la oficina para hablar con el gerente. Lo encontré, y cuando empecé a hablarle, me señaló la mano diciéndome que me había cortado. Miré y era verdad, tenía una herida que debió haber llamado mi atención. Sin embargo, no la noté hasta ese momento. No sé hasta ahora qué fue lo que la causó.

―No hay duda de tu concentración en el trabajo. Yo me doy cuenta de algunas cosas cuando ya no están. Me acuerdo de un árbol cercano a mi casa que creció, tuvo hojas y floreció seguramente, pero yo nunca fui consciente de ello. Me agradaba en el verano pasar por su sombra, pero considerando eso nunca pensé en ese árbol, nunca lo aprecié, nunca me originó una mínima y fugaz reflexión hasta que lo derribaron. Ignoro por qué lo hicieron. Supongo que todo cambio deja una pequeña melancolía.

Vieron con gran apetencia cómo el mozo servía los platos y comieron provechosamente. Su amigo deseó continuar con el tema diciendo:

―¿Para qué ver los detalles de una realidad imperfecta?

No quiso contestar y miró nuevamente la calle. Después de un momento replicó con seriedad:

―El universo tiene irregularidades.

―Eso sí, la naturaleza no parece ser tan sabia. No puedo evitar pensar en el organismo como una máquina imperfecta. Existen mecanismos homeostáticos que son ejemplos tristes de esas deficiencias.

―No solo la naturaleza inmediata, todo lo que conocemos posee unas extrañas alteraciones, una discontinuidad ―contestó mirando a la chica que había entrado ocasionando este diálogo.

―¿Qué discontinuidad? ―preguntó su amigo con una nueva curiosidad.

―Hay un estudio publicado en la revista Física del Futuro sobre unas alteraciones del universo y sobre las personas que pueden percibir tales variaciones. Como si el universo hubiera sido creado de forma imperfecta y buscara corregirse a sí mismo en esos cambios, en esa discontinuidad. Tal vez son solo el producto de una proyección deficiente e in- cognoscible de la realidad. Una película que se altera y que no acaba.

―¿Qué alteraciones?

―Por ejemplo, un hombre se despidió de su familia en la mañana y se fue al trabajo. Cuando volvió a su casa, más tarde, las personas que vivían ahí no lo reconocieron. La familia de la que se despidió en la mañana lo desconoció en la noche. Toda la historia de cómo conoció a su esposa se borra del universo. Ese cambio desesperante para cualquiera no lo es para el que observa regularmente tales aberraciones. El universo compensa entonces con otro pasado la memoria de las personas que ignoran lo que ha sucedido.

―Es  extraño, pero  supongo  que son solo creencias para fundamentar una teoría extravagante

―dijo despreocupado. Y continuó― Ahora digamos, cuando uno tiene la sensación de haber estado antes en un lugar que se visita por primera vez, según esa idea, ¿ese aparente recuerdo se explicaría con esa discontinuidad?

―No, eso se limita en lo psicológico. Cuando no puedes encontrar un objeto que estaba cerca de ti o cuando parece que el tiempo pasa más rápido no significa que haya una relación con esas aberraciones. Son totalmente imperceptibles para la mayoría de personas.

―Me gustaría ver esos cambios que involucran a todo lo que existe.

―A mí también, aunque no sé si soportaría esas manifestaciones perturbadoras. No es posible para los que las ven evitar la consciencia de esas alteraciones de lo existente. Eso lo hace insoportable. Aunque para ellos todo parece consistir en molestias pasajeras. Un hombre fue parte de una alteración inocua, pero persistente en el que la realidad parecía burlarse de él. Se acostó muy cansado y antes de poder quedarse dormido apareció fuera de la casa. Regresó a su cuarto con disgusto, pero en un instante apareció en otro lugar de la casa. Luego, durante un tiempo prolongado, fue transportado a otros puntos cercanos sin saber si esa anormalidad sería indefinida. Me he preguntado si el cambio instantáneo que se da en el espacio, en el orden de las cosas, se puede vincular con los saltos cuánticos de los electrones. ¿Funcionan bajo el mismo principio? Los números irracionales y esa especie de vacíos que contienen, ¿será una representación matemática de esas variaciones?

»Parece que no es preocupante para un espectador de la discontinuidad pensar en una alteración que pueda suprimir su existencia. No se puede saber si habrá una última aberración que pueda trastocar el orden de la materia, de las partículas elementales en una variación espantosa y definitiva. Los objetos que puede ver una persona en esa discontinuidad pueden cambiar de color, ser destruidos y, en el siguiente instante, aparecer sin ningún daño. Una persona puede mover un objeto, pero luego por una reversión inmediata volverá a su punto original. Es frustrante de igual forma cuando se intenta tomar un objeto, por ejemplo, un vaso que desaparece y aparece en lugares distintos. Todas las acciones que realizan pueden volver al estado primigenio. Alguien puede caminar de un punto a otro y volver al mismo lugar de donde partió. Todo es reversible de manera natural y ajena a los procesos naturales que se conocen. La causalidad enloquece. El universo puede pasar por una aceleración en los procesos naturales, es decir, todo avanza más rápido o, por el contrario, puede ser muy lento e incluso detenerse. No es un requisito los procesos ralentizados para que los sistemas termodinámicos recuperen sus estados iniciales, donde ∆S (total) = 0. La expansión del universo es manejable. No hay entropía irrevocable y no habrá muerte térmica del universo posiblemente.

―Entonces no es tan malo después de todo.

―Sí, no creo que sea tan malo ―dijo apurado mirando su reloj―, el tiempo, amigo, va a terminar.

―¿El tiempo de qué?

―Una pequeña perturbación que no se detiene.

―Entonces tú también tienes esa curiosa capacidad de observar esos cambios ―dijo su amigo graciosamente.

―Todas las personas viven ignorando esto: el universo está interrumpiéndose cada cierto tiempo, cambiando, pero todos creen que existe una continuidad, una linealidad. A veces he comparado ese hecho con el punto ciego que todos poseen. Esa carencia que está ahí, en nuestros propios ojos, pero que nadie percibe de forma natural. Conozco a muchas personas que pueden captar esas aberraciones, ahora confieso que yo también puedo hacerlo.

La gente seguía comiendo y conversando alrededor. Miró con tranquilidad todo el ambiente y continuó diciendo:

―Hace unos segundos el orden de las mesas cambio. Tú, por supuesto, no has podido ver esto. Hace unos segundos estábamos sentados en ese lugar ―dijo señalando otra mesa―. La gente, muchos objetos de este lugar, estaban dispuestos de otra forma, pero nadie ha notado eso. Estas variaciones instantáneas pueden ser extraordinarias o irrisorias, pero no tienen influencia sobre la conciencia de la gente. Esta discontinuidad no es dolorosa porque la mayoría no sabe que está unida a su existencia.

―Estás con buen humor este día ―respondió su amigo con la intención de terminar ese extraño discurso y mantener la calma.

―Te diré por qué te hablaba sobre los detalles de este lugar. Hay otra alteración. Una repetición de sucesos que ocurre a veces en esta discontinuidad. Espero que no dure demasiado. A veces, el tiempo no puede pasar de un punto y todo regresa defectuosamente. Funciona como un sistema estocástico. En unos segundos, volverá el universo a un punto indeterminado del pasado. No muy distante en el tiempo. Hace unos minutos volvimos y dijiste: «Esa chica se parece a Vanesa». La curiosidad me animó a observar si todos los detalles se repitieron en ese momento o si algo nuevo pasó, pero parece que todo ocurre de forma idéntica. Los autos pasando y las mismas personas comiendo en este restaurante. Como el tiempo cíclico de los pitagóricos, pero en una medida experimentable. La repetición temporal a veces trae variaciones, no siempre las cosas se repiten con perfección. No importa que te diga esto, se acerca el momento en que el universo volverá a dar ese salto absurdo, impredecible y lúdico que indica su morbo, y tú ya no sabrás sobre la discontinuidad, ni sobre esta conversación, ni sobre el tiempo que se está repitiendo.

Cruzó los brazos y miró la calle. Su amigo quiso levantarse, pero después de mirar a su alrededor se quedó sentado con alguna intuición y el deseo de aprehender cualquier acontecimiento trivial. Piensa en la disposición anterior de las galaxias, de los planetas, de los objetos y de las personas, piensa con buen apetito en la comida que el mozo vuelve a servirles.

Foto: Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

Giulio Bettino Guzmán 

Nací el 17 de setiembre de 1978 en Lima, Perú. Estudié Física (ciencias) en la UNMSM y posteriormente Bibliotecología y Ciencias de la Información en la misma universidad. He trabajado en diversas bibliotecas estatales como la Biblioteca Nacional del Perú, en la Dirección de Investigaciones en Bibliotecología y Ciencias de la Información. Publiqué tres cuentos en dos números de Umbral Revista Peruana de Literatura Fantástica, uno en el número IV de la Revista Literaria Monolito de México y el libro de cuentos Simulador de irrealidad (2018).

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